Miguel Ángel Jiménez estrena hoy en cines ‘El anfitrión’, un drama ambientado en los años 70 en una isla del Mediterráneo, con Willem Dafoe y Emma Suárez al frente de un reparto internacional que completan Vic Carmen Sonne y Joe Cole.

La película adapta la novela The Birthday Party de Panos Karnezis. Marcos Timoleon, un magnate interpretado por Dafoe, celebra el 25 cumpleaños de su hija en una fiesta que reúne a figuras de poder mundial. Negociaciones, traiciones, secretos familiares. Y un detonante que lo sacude todo: la muerte de su hijo en un accidente, que abre la película y marca cada decisión posterior.
En la novela, Marcos es una referencia directa a Aristóteles Onassis. Dafoe quiso alejarse de eso. «Él quería hacer su propio personaje, lo que intentamos juntos fue darle la mayor humanidad posible», ha explicado Jiménez. El director viajó a Roma, a casa del actor, para repasar el guion completo. Dafoe corrigió diálogos, sugirió cambios, empujó al director a no caer en lo simple ni en lo melodramático. «Me acusaba a veces de ser demasiado melodramático», reconoce Jiménez sin esconderlo.
Hubo una semana de ensayos en Corfú antes del rodaje. Y ahí se disiparon los miedos. «En el primer ensayo que hicimos con Emma Suárez y Willem Dafoe se me quitaron todos los miedos. Emma estuvo abrumadora y espectacular en una de las escenas más importantes; para mí estaba por encima de Willem en ese momento», recuerda el realizador. A partir de ahí, el resto del elenco fue encajando. Una coproducción europea con actores de Estados Unidos, Dinamarca, Reino Unido, Grecia y España. Un puzzle que podía salir mal. No salió.
Jiménez también tenía claro cómo gestionar la muerte del hijo de Marcos. Nada de flashbacks. Nada de fantasmas rondando el metraje. Se lo quita de encima en los primeros minutos. «Mira, este señor ha perdido a su primogénito y esta va a ser la desgracia que va a iniciar toda la tragedia en su familia.» Limpio y directo.
El cierre de la película merece mención aparte. Dafoe recita la letra de ‘Don’t Let Me Be Misunderstood’, escrita originalmente para Nina Simone. No la canta. La recita. Fue idea del propio Jiménez, que descartó la opción inicial de un cantante griego. «Me parecía mucho más importante que no fuéramos nosotros, desde el punto de vista narrativo, los que excusáramos al personaje, sino que fuera el propio personaje el que intentara excusarse.» Un hombre pidiendo perdón a su manera. Cuestionable, según el propio director. Pero cinematográficamente certero.
Con influencias declaradas de La jauría humana de Arthur Penn y El guateque, ‘El anfitrión’ llega hoy a las salas españolas. Una historia de poder, culpa y familia en la que Dafoe se pone las gafas, pega un suspiro y deja ver al ser humano debajo del magnate. Esos momentos, dice Jiménez, son los que le conectan con el personaje. Es difícil no entender por qué.
