El Festival de Cine de Sitges ha desvelado los primeros títulos de su 59 edición, que se celebrará del 8 al 18 de octubre con el medio siglo de la ‘Carrie’ de Brian De Palma como eje central y un aluvión de restauraciones en 4K que van a hacer mucho ruido.

La imagen de Sissy Spacek empapada en sangre en aquella noche de graduación protagoniza el cartel oficial. No es solo decoración. Sitges va en serio con el homenaje: proyectará una nueva versión restaurada en 4K de la película original y, de paso, permitirá compararla con la nueva adaptación de la novela de Stephen King que ha dirigido Mike Flanagan este mismo 2026. Dos ‘Carries’, medio siglo de distancia. Difícil resistirse.
Pero la cosa no se queda ahí. Ángel Sala, director del festival, ha anunciado que el aniversario se combina con otro igualmente potente: el de ‘¿Quién puede matar a un niño?’, de Narciso Ibáñez Serrador, también restaurada en 4K. «Es una película básica del cine español fantástico y de todo el mundo», ha señalado Sala. Dos clásicos que marcaron 1976 y que Sitges recupera como deben recuperarse: en pantalla grande y con la mejor imagen posible.
El tercer homenaje gordo es el de los treinta años de ‘Tesis’. La ópera prima de Alejandro Amenábar llegará en una nueva versión restaurada por el propio director, que además tendrá un encuentro con el público del festival. A eso se suma la restauración de ‘Scanners’, de David Cronenberg, en 4K. Y ‘The Devils’, de Ken Russell, con Oliver Reed y Vanessa Redgrave. Un festín para quien entienda el cine de género como patrimonio.
En estrenos, Sitges apunta a una tendencia clara: el terror bíblico. La programación incluye ‘Leviticus’, de Adrian Chiarella, sobre poderes sobrenaturales y fanatismo religioso, y ‘The Carpenter’s Son’, de Lotfy Nathan, con Nicholas Cage. También llega ‘Karma’, la nueva película de Guillaume Canet con Marion Cotillard, que mezcla terror y sectas religiosas.
La cosecha francesa viene fuerte. ‘Sanguine’, de Marion Le Corroller, ya pasó por el Festival de Cannes y sigue la estela del terror hospitalario que abrió ‘La Sustancia’. Del lado más salvaje, ‘Hungry’, de James Nunn, plantea algo que suena a broma pero no lo es: un hipopótamo que se rebela contra los turistas de safari. Y en comedia negra, ‘DRAG’, con Lucy DeVito —sí, la hija de Danny DeVito— en un papel que el festival describe como el de una actriz desconocida pero familiar.
España también tiene sitio. ‘The End of It’, de María Martínez Bayona, sigue a una mujer que cumple 250 años en perfecto estado y se plantea si la inmortalidad merece la pena cuando la existencia ya aburre. ‘Apocalipsis Z: Parte 2’, de Carles Torrens, retoma el universo zombi con una premisa que sitúa a los últimos humanos sin infectar de Europa en las islas Canarias.
La presencia asiática tampoco se queda corta. ‘Colony’, del coreano Yeon Sang-ho, que ya pasó por Sitges con ‘Tren a Busan’. ‘Ghost in the Cell’, de Joko Anwar. Y una curiosidad que los fans del cine español van a querer ver: ‘The Eyes’, de Yeom Ji-ho, que es una versión coreana de ‘Los ojos de Julia’.
Del 8 al 18 de octubre. Sitges tiene claro que este año toca mirar hacia atrás para entender hacia dónde va el género. Y pocas maneras mejores de hacerlo que con la sangre de Carrie White goteando desde el cartel.
