Meritxell Colell estrena hoy en la 79ª edición del festival de Locarno su tercer largometraje de ficción, ‘Lejos de los árboles’, con el que compite por el Leopardo de Oro a la mejor película de la sección oficial. El palmarés se conocerá el sábado.

La directora barcelonesa ha construido su proyecto más ambicioso hasta la fecha: una travesía sensorial entre América y Europa que explora las huellas del exilio, la memoria familiar y la identidad. En el centro está Adela, una artista sonora mexicana que recorre la selva y los Andes peruanos para elaborar un mapa sonoro de las lenguas en peligro de desaparición. «Es un regalo estrenar en Locarno porque es un festival que quiero mucho como cinéfila», confiesa Colell.
La película nació de una herida. Tras el rodaje de ‘Dúo’, un pariente muy cercano de Colell falleció de covid. No pudo despedirse. «Qué pasa cuando no puedes decir adiós, cuando no hay forma de despedirte», explica. Esa pregunta se convirtió en el germen de todo.
En 2020 conoció a la compositora mexicana Angélica Castelló, cuya obra gira alrededor de la fragilidad y el subconsciente. Castelló resultó ser nieta de un republicano exiliado. «Encontré un territorio compartido y creamos un relato desde un personaje desplazado», cuenta Colell. Llevan seis años trabajando juntas. Cinco antes del rodaje. Castelló interpreta a Adela y firma la banda sonora original.
El personaje de Adela sigue el legado de su abuelo fallecido, un republicano catalán exiliado en México. Registra sonidos en cassettes, lleva el pelo teñido de azul, fuma en soledad. A su lado, Lucho, guía y traductor que habla quechua, una lengua que a sus propios hijos no les gusta. Colell lo tiene claro: «Me parecía muy importante la necesidad de reivindicar las lenguas minorizadas. Las lenguas corresponden a una forma de ver y vivir el mundo».
El nombre de la protagonista rinde homenaje a Adelita del Campo, bailarina, actriz, activista feminista y anarquista catalana que estuvo en tres campos de concentración. «Su vida da para una película en sí misma. Quería reivindicar a las mujeres que no han sido tan visibilizadas en la Guerra Civil», apunta la directora.
La coproducción entre España, Perú e Italia se rodó en cinco tandas a partir de 2024, coincidiendo con el avanzado estado de gestación de Colell. Las localizaciones van del departamento de Cusco a la selva peruana, pasando por el Montsià, las Terres de l’Ebre, el Maresme, el Baix Empordà y Barcelona. La película combina formato digital con secuencias en Super 16 mm para materializar recuerdos y ensoñaciones. «Tenía miedo de que quedase como un Frankenstein porque eran muchas localizaciones totalmente desordenadas, pero cuando entramos en montaje todo encajaba», reconoce entre risas.
Colell no llega sola a Suiza. El cine catalán tiene una representación notable en esta edición de Locarno: fuera de concurso están el documental ‘Seize moments de ma vie’ de Albert Serra, la película infantil ‘Los nuevos’ de Rodrigo Plá, y los cortometrajes ‘Los andares’ de Sofia Esteve e Isa Luengo y ‘Primer foc’ de Blanca Camell Galí.
‘Lejos de los árboles’ habla de lenguas que se apagan, de despedidas que no llegan a tiempo y de raíces que cruzan océanos. Todo eso condensado en una road movie que registra el mundo antes de que deje de sonar. El sábado sabremos si Locarno escucha lo mismo que Colell lleva seis años intentando capturar.



