Los protagonistas de ‘Blue Film’: «Hay una cobardía que se ha apoderado del cine»

Kieron Moore y Reed Birney hablan sin filtros sobre la película que los grandes festivales rechazaron por su temática y que ahora llega a Filmin convertida en el objeto de deseo de quienes no aceptan que nadie decida por ellos qué pueden ver.

‘Blue Film’ ha recorrido un camino que no estaba previsto. Su argumento, que pone al espectador frente a la empatía con un pedófilo, le cerró las puertas de festivales de renombre. Para Birney, la explicación es simple: «En cuanto dices la palabra «pedófilo» la gente huye como loca». Su tono no es de queja, sino de perplejidad. «No tiene ningún sentido para mí porque considero que la calidad de la película es tan grande que eso por sí solo debería asegurarle la entrada a muchísimos sitios».

Moore lo ve desde otro ángulo. Y es más optimista. «Es lo mejor que podría haberle pasado a la película, porque ahora la gente está como «¿Y tú quién eres para decirme que no estoy preparado para ver esto?»». Según él, el rechazo ha provocado exactamente lo que debería provocar cualquier película: que el espectador quiera juzgar por sí mismo. Birney asiente: «El rechazo ha jugado en nuestro favor».

La etiqueta de película provocativa les acompaña. No la rechazan, pero la matizan. La comparación más recurrente es con ‘Mysterious Skin’, de Gregg Araki. Birney la ha visto después de que empezaran a mencionarla y entiende el paralelismo, pero marca distancias: «Creo que hay algo realmente hermoso entre nosotros dos. Un amigo de Kieron dijo después de un pase en Nueva York que esto era una historia de amor, y creo que, en cierta manera, nosotros siempre lo hemos pensado así. En cambio, «Mysterious Skin» es claramente diabólica».

Lo que hace diferente a ‘Blue Film’ es su exigencia moral con el espectador. Moore lo explica con una claridad que desarma: «La película no decide por ti, te pide que tomes una decisión. No te vamos a llevar de la mano durante la película, ni tampoco queremos que salgas de la proyección diciendo «He cambiado de opinión». Lo que queremos es que te preguntes cómo te sentirías tú».

Birney reconoce que nunca pensó en Hank, su personaje, como un monstruo. «Nadie elige ser un pedófilo. Nadie elige ser nada de lo que somos, realmente. Simplemente lo es». Moore añade un matiz que abre otra capa: los dos personajes están rotos de maneras distintas. «Algo que estos personajes tienen en común es su fracaso en el amor, que les hace ser así. Tú no puedes amar porque tienes esta carga terrible, lo peor del mundo, y tienes que renunciar a ello. Y a Aaron le han roto el corazón, y decide que no volverá a ocurrir».

Hay un momento en la conversación en el que Moore define lo que hace a la película tan incómoda y tan necesaria al mismo tiempo: «Reed hace muy bien su trabajo, pero no creo que él «haga» al espectador ser empático con Hank. Creo que le da al espectador la oportunidad para serlo, y es el espectador el que tiene que coger ese tren y subirse. Y es ahí donde la película es tan potente: el espectador dice «Joder, estoy sintiendo empatía con el pedófilo», y luego «pero no puedo sentirme así»».

‘Blue Film’ no pide permiso. No lo pidió a los festivales que la rechazaron y no se lo pide a quien se siente en el sofá a verla. Es una película que funciona como un examen al que nadie te obliga a presentarte, pero del que no sales igual si lo haces.

Cine y series, en tu WhatsAppEstrenos y noticias en el canal de Butaca Online. Gratis y nadie ve tu número.
Unirme al canal