La película del mexicano Bruno Santamaría Razo se ha llevado el Premio Sebastiane Latino 2026, que otorga Gehitu a la cinta latinoamericana que mejor representa la defensa de los valores y reivindicaciones LGBTIQA+.

El largometraje llegaba a San Sebastián con un recorrido que ya hablaba por sí solo. Pasó por la Semana de la Crítica de Cannes. Y antes de eso, en 2022, participó como proyecto en el Foro de Coproducción del propio Zinemaldia, donde se llevó el Premio al Mejor Proyecto y el Premio Dale! De proyecto prometedor a película premiada en el mismo festival. Un círculo que se cierra con lógica.
La historia se sitúa en el México de los años 90. Un niño de 11 años descubre el deseo que siente por su mejor amigo mientras convive con la enfermedad de su padre, diagnosticado de VIH. Santamaría Razo construye a partir de ahí un relato autobiográfico que mezcla recuerdos documentales y ficcionados. No es solo memoria: es ajuste de cuentas con el pasado.
El jurado ha sido claro en su valoración. Destaca que los estigmas relacionados con el VIH permanecen como «las cicatrices de nuestro presente». Y deja una frase que resume el espíritu del premio: «El miedo a la muerte, al rechazo, al juicio, no deberían de ser los clavos que terminen de cerrar nuestros armarios». Difícil decirlo mejor.
La película se ha impuesto a cuatro finalistas de peso. ‘La virgen silenciosa’, de Xavi Sala. ‘Nem Toda Historia de Amor Acaba em Morte’, de Bruno Costa. ‘Bowels of Hell’, de Gustavo Vinagre y Gurcius Gewdner. Y ‘A Paixão Segundo G.H.B.’, también de Vinagre junto a Vinicius Couto. Dos títulos de Vinagre entre las cinco finalistas: eso dice algo sobre el momento creativo del cineasta brasileño.
El Sebastiane Latino no es el único premio LGBTIQA+ que se reparte durante el Zinemaldia. Un total de 24 películas programadas este año optan al XXVII Premio Sebastiane, que Gehitu concede entre todas las secciones del certamen. El jurado de esa categoría lo forman la directora y productora Leire Apellaniz y Abril Zamora, actriz, directora y guionista. Además, durante el festival se celebrará el 12º Encuentro de Festivales LGBTIQA+ Iberoamericanos, con más de veinte certámenes de ocho países.
Lo que propone ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ no es cómodo. Hablar del VIH en los noventa, del deseo infantil, del miedo y del armario desde lo autobiográfico exige una honestidad que no se puede fingir. Santamaría Razo ha tardado años en convertir este proyecto en película. El resultado ya tiene el respaldo de Cannes y de San Sebastián. Dos sellos que no se regalan.



