Final de ‘Susurran tu nombre’ explicado: el asesino y la niña del jersey azul

La película más vista de Netflix ha dividido a la crítica pero ha conquistado al público con más de 23 millones de visualizaciones y el número uno en 69 países, España incluida. Su desenlace, sin embargo, necesita que alguien lo despiece.

Aviso: lo que viene a continuación está lleno de spoilers.

‘Susurran tu nombre’ arranca como un thriller de manual. Tom Kennedy (Adam Scott), escritor de novela criminal que acaba de perder a su mujer, se muda con su hijo Jake a un pueblo pequeño. El niño desaparece. Todo apunta a que alguien está imitando los crímenes de Frank Carter, el Hombre Susurrante, un asesino en serie que lleva años entre rejas. Hasta aquí, territorio conocido. Lo que hace James Ashcroft con ese material a partir del segundo acto es otra cosa.

La entrada de Pete Willis (Robert De Niro), padre de Tom y antiguo detective que encerró a Carter décadas atrás, cambia el eje de la película. Ya no es solo un thriller sobre un niño secuestrado. Es una historia sobre un padre y un hijo que llevan años sin hablarse. Pete carga con la culpa de haber destruido su familia por culpa de una obsesión. Tom carga con el rencor. Y entre los dos, un nieto al que apenas conocen.

El giro central llega cuando descubrimos que el nuevo Hombre Susurrante es Francis Carter Jr., hijo del asesino original. Francis ha crecido bajo la manipulación de un padre que nunca le dio afecto pero sí le dio un modelo. Reproduce sus crímenes para obtener lo único que siempre quiso: la aprobación de Frank. Es culpable y víctima al mismo tiempo. Ahí está lo más interesante del guion: el espejo entre las dos familias. Pete y Frank son padres ausentes que han marcado a sus hijos de formas opuestas pero igual de destructivas.

Pete muere intentando salvar a Jake. Francis lo apuñala con un destornillador después de que el abuelo consiga liberar al niño. Es una muerte que funciona como acto de reparación. Pete no puede recuperar los años perdidos con Tom, pero sí puede proteger a su nieto. Una última oportunidad que acepta sin dudar. Francis, por su parte, muere en la caída desde un ático con el suelo inestable. Pero la película guarda una crueldad final: Frank Carter, el padre al que Francis dedicó cada crimen, lo estrangula en prisión. El hijo muere a manos de la persona cuya aceptación buscó toda su vida.

Y luego está la niña del jersey azul. Durante toda la película, Jake habla de una amiga imaginaria que parece acompañarlo y protegerlo. En el desenlace, Tom encuentra unas fotografías antiguas de su mujer, Rebecca. En una de ellas aparece de niña, vestida exactamente como Jake describió a su amiga: jersey azul. La película no confirma si es una presencia sobrenatural o una proyección psicológica del trauma del niño. Deja la ambigüedad ahí, sin resolver, y hace bien. Esa imagen retrospectiva tiñe muchas escenas anteriores de un significado completamente distinto.

Lo que Netflix ha encontrado aquí es una fórmula que conoce bien: estrella gigante, asesino en serie, niño desaparecido y un misterio que no suelta. Ver a De Niro y Michael Keaton enfrentados en una mesa de interrogatorio es el tipo de imagen que vende una película entera en un fotograma. Keaton, además, imprime a Frank Carter una frialdad que contrasta con la vulnerabilidad que Adam Scott aporta a Tom. Michelle Monaghan completa el componente policial sin que la película dependa de ella.

¿Es una gran película? Probablemente no. Su deuda con el thriller de los noventa es evidente y su ritmo no siempre acompaña. Pero debajo de la mecánica del género hay una pregunta que golpea más de lo esperado: qué clase de padre eres y qué clase de hijo has sido. Eso es lo que separa a ‘Susurran tu nombre’ del thriller genérico que podría haber sido.

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