‘El Nido’, la película producida por Castelao, ha atravesado la cartelera española como un fantasma. Sin hacer ruido. Sin dejar huella. Otro título de cine español que llega a las salas y se esfuma antes de que nadie tenga tiempo de enterarse de que existía.

El problema no es que la película sea buena o mala. El problema es que no ha tenido la oportunidad de ser ninguna de las dos cosas para la mayoría del público. Pasar desapercibida por los cines es la peor sentencia posible. No hay debate, no hay crítica, no hay boca a boca. Solo silencio.
Y esto no es un caso aislado. Es un patrón que se repite con demasiada frecuencia en la producción española. Películas que se financian, se ruedan, se terminan y luego se estrellan contra una distribución que las condena a funciones residuales en horarios imposibles. Castelao es una productora con recorrido en el sector, lo que hace todavía más llamativo que una de sus producciones se haya hundido así en la indiferencia.
Hay quien dirá que el público elige lo que quiere ver. Es verdad. Pero el público solo puede elegir entre lo que sabe que existe. Y cuando una película española llega a las salas sin campaña visible, sin presencia en conversaciones, sin espacio real en los cines, la elección ya está hecha antes de empezar.
‘El Nido’ merecía al menos la oportunidad de competir. De gustar o de no gustar. De generar opiniones. Lo que no merece ninguna película es desaparecer en silencio, como si nunca hubiera existido.



