La nueva película del colectivo Burnin’ Percebes se presentará a nivel mundial en la 59.ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, dentro de la sección Noves Visions. Laura Weissmahr y Javier Botet encabezan el reparto.

Sitges vuelve a ser el escaparate. El festival que lleva décadas marcando el pulso del fantástico europeo acogerá la premiere de ‘La Muerte de Drácula’, el nuevo largometraje del dúo creativo español que ya dejó huella con ‘La Reina de los Lagartos’ y ‘El fantástico caso del Golem’. Dos películas bastaron para que Burnin’ Percebes se ganara un lugar propio en el mapa del cine de género hecho en España. La tercera llega directamente a Noves Visions, una sección que suele premiar las miradas más arriesgadas.
La película está protagonizada por Laura Weissmahr, a la que el público pudo ver en ‘Salve María’, y por Javier Botet, un nombre que no necesita presentación en el terreno del terror. ‘[REC]’, ‘Mamá’, ‘Slender Man’. Botet lleva años prestando su cuerpo a criaturas que quitan el sueño. Aquí es Drácula. Y eso ya cambia las reglas del juego.
La producción corre a cargo de Hot Potato SL, productora fundada por el propio Botet junto a Miguel Esteban, Claudia Ruiz y Pedro Rodríguez, en asociación con la estadounidense Gluon Media. El rodaje se ha realizado íntegramente en Barcelona, una ciudad que en la sinopsis se convierte en escenario nocturno de una relación tan magnética como envenenada.
Y la historia arranca desde un sitio inesperado. Mina está enferma. La vida le pesa. Encuentra una manera de ganar dinero vendiendo su propia sangre, y ahí aparece Drácula. Lo que sigue es una noche compartida por las calles de la ciudad: canciones, conversaciones, confesiones. Él quiere acabar con su condena eterna. Ella quiere escapar de la muerte. Pero la fascinación inicial se rompe cuando Mina descubre lo que hay detrás del mito: siglos de violencia, guerras y dominio. El vampiro no es solo un monstruo. Es la raíz de los horrores del mundo.
No es otro Drácula al uso. Lo que plantea Burnin’ Percebes suena a algo más cercano al cine nocturno y conversacional que a la película de colmillos y capas. Dos personajes que caminan juntos mientras la noche avanza, cada uno con su cuenta pendiente con la muerte. La premisa tiene ecos de ‘Before Sunrise’ pasada por un filtro gótico y político, aunque con Burnin’ Percebes nunca sabes por dónde van a salir. Su cine funciona así: coge lo que crees conocer y lo retuerce hasta que deja de parecerse a nada que hayas visto.
Que Botet esté a ambos lados de la cámara —como productor y como protagonista— dice mucho del nivel de implicación. No es un encargo. Es un proyecto nacido desde dentro, con una productora propia y un colectivo creativo que lleva años construyendo un universo reconocible. Weissmahr, por su parte, demostró en ‘Salve María’ que sabe moverse en registros incómodos y frágiles. La combinación de ambos tiene sentido.
Sitges, sección Noves Visions, estreno mundial. ‘La Muerte de Drácula’ llega al festival con todo lo que hace falta para llamar la atención: un mito universal visto desde un ángulo que nadie esperaba, un dúo creativo con identidad propia y un Drácula interpretado por el actor que mejor entiende el cuerpo como herramienta del horror en el cine español.



