La película que arrasó en la taquilla española en 2016 y se llevó nueve premios Goya sigue disponible en Netflix. Si no la has visto, hoy no tienes excusa. Si ya la viste, sabes que merece una revisita.

Juan Antonio Bayona firmó con ‘Un monstruo viene a verme’ una de esas películas que no se sacuden fácilmente de encima. Fue el filme más taquillero en España aquel año. A día de hoy, ocupa el sexto puesto entre las películas españolas con mayor recaudación de la historia de nuestro cine. Más de 26 millones de euros solo en territorio nacional y 47,3 millones de dólares a nivel mundial. Cifras que hablan por sí solas.
La película adapta la novela homónima de Patrick Ness. Connor tiene 13 años, una madre enferma y un monstruo con forma de árbol que aparece cada noche para contarle historias. No es terror. Es otra cosa. Es un relato sobre el miedo, la pérdida y esa frontera brutal entre la infancia y el momento en que el mundo deja de protegerte.
Lewis MacDougall carga con el peso de Connor y lo hace con una madurez que desarma. Sigourney Weaver interpreta a la abuela, un personaje que funciona como muro contra el que el niño choca una y otra vez. Felicity Jones da vida a la madre. Tres registros distintos que encajan como piezas de un reloj emocional muy bien calibrado.
Nueve Goyas. Nueve. Bayona ya había demostrado con ‘El orfanato’ y ‘Lo imposible’ que sabía manejar la emoción sin caer en el truco fácil, pero aquí fue un paso más allá. La crítica de SensaCine, que le otorga un 4 sobre 5, lo definió como una «defensa del cine como bálsamo para los males del mundo y como cápsula donde todo va a estar perpetuamente eterno». Es difícil decirlo mejor.
Lo que hace especial a esta película es lo que no hace. No cae en lo lacrimógeno. Mantiene una distancia visual entre el mundo del niño y el de los adultos que resulta casi quirúrgica. Es un prodigio técnico y dramático a partes iguales. La misma crítica señalaba la conexión directa con el Robert Mulligan de ‘Matar un ruiseñor’, una referencia que Bayona no esconde: aparece en los títulos de crédito y en un póster en la habitación de la madre. Esa forma de hablar de la infancia, de la inocencia con fecha de caducidad, conecta ambas películas a través de décadas.
Y luego está lo visual. Bayona mezcla animación, fantasía y drama realista con una fluidez que pocos directores europeos han conseguido en este género. Las secuencias del monstruo contando sus historias son cine en estado puro. No adornan la trama: son la trama.
Diez años después de su estreno, ‘Un monstruo viene a verme’ no ha envejecido ni un fotograma. Netflix la tiene en catálogo y esta noche es tan buena como cualquier otra para dejarse atrapar por un árbol gigante que cuenta verdades que duelen. El tipo de película que te deja en silencio cuando aparecen los créditos.



