La nueva película de Mike P. Nelson llegó a Sitges con una serpiente gigante, selva amazónica y leyendas ancestrales. Se fue sin dejar huella.

‘Boiúna: la leyenda del Amazonas’ es una monster movie que cumple el expediente mínimo. Una criatura mitológica, un grupo de víctimas potenciales y un escenario salvaje. Todo está ahí. Lo que falta es alguien detrás de la cámara que sepa qué hacer con ello.
La película, presentada en la sección SOF – Sitges Collection del festival, parte de una leyenda del folclore amazónico. Boiúna es la Madre de las Aguas, una serpiente sobrenatural capaz de cambiar de forma que castiga a quienes invaden su territorio. El mito da para mucho. La película, bastante menos.
La historia sitúa a un equipo de jóvenes médicos en una misión humanitaria a bordo de un barco que remonta el río Curuçá, en algún punto entre Brasil y Colombia. Un accidente los obliga a adentrarse en territorio prohibido. A partir de ahí, lo que toca es esperar a que la serpiente aparezca. Y esperar. Y seguir esperando.
Ese es uno de los problemas gordos. La criatura aparece con cuentagotas y, cuando lo hace, las secuencias de enfrentamiento no generan ni tensión ni impacto real. El gore queda mucho más contenido de lo que el planteamiento prometía. Para una película que tiene a una serpiente gigantesca como reclamo principal, resulta llamativo lo poco que asusta.
Kiana Madeira, Jessica Rothe y Logan Marshall-Green encabezan un reparto que no consigue levantar el vuelo. Sus personajes son tan planos que uno acaba deseando que la serpiente aparezca de una vez y se los lleve por delante. No por morbo, sino para que la película avance de una vez. Cuando el espectador hace causa común con el monstruo contra los protagonistas, algo ha fallado en el guion.
Nelson se limita a aplicar la fórmula del género sin aportar nada que no hayamos visto antes. La narración es predecible, el ritmo avanza a trompicones y todo transmite la sensación de un refrito construido en piloto automático. Reconoces elementos de otras producciones en cada escena, pero ninguno adquiere personalidad propia.
Lo más frustrante es la oportunidad desperdiciada. La idea de una Amazonia amenazada por la explotación de su ecosistema, con Boiúna como guardiana vengativa de ese territorio, tenía recorrido de sobra. La serpiente funciona como metáfora de una naturaleza que se rebela contra quienes la destruyen. Pero esa lectura ecológica queda relegada a segundo plano y nunca se integra de verdad en la historia. Es un apunte, no un argumento.
La estructura tampoco ayuda. La película tarda demasiado en arrancar y dedica buena parte de su metraje a preparar una amenaza que, cuando finalmente se materializa, no está a la altura. Es el viejo problema de las monster movies que no confían en su propio monstruo: si escondes a la criatura, lo que queda en pantalla tiene que ser lo bastante interesante como para sostener la espera. Aquí no lo es.
‘Boiúna: la leyenda del Amazonas’ tiene la localización, la mitología y el concepto. Le falta imaginación para convertir todo eso en algo que merezca recordarse al salir de la sala.



