‘Jaleos’, de Isaki Lacuesta, reescribe la historia del flamenco desde el archivo y el ensayo

El documental de Isaki Lacuesta plantea una lectura del flamenco que supera lo meramente folclórico para abordarlo como hecho artístico, político y de calado estético. ‘Jaleos’ traza una genealogía que conecta este arte con la cultura de masas, los dispositivos técnicos de reproducción visual y las transformaciones propias de la modernidad reciente.

La película no sigue una cronología lineal ni fija un origen concreto. Lacuesta prefiere asociar imágenes, gestos, sonidos y pensamientos de distintos períodos para revelar continuidades inesperadas. El resultado es un archivo fragmentario cuyo sentido depende de las conexiones que el montaje va trazando entre materiales muy diversos.

Ese enfoque conecta con las reflexiones de Walter Benjamin en torno a la reproducibilidad técnica y sus implicaciones culturales. También establece vínculos con el cine de Carlos Saura, con ‘Flores para Antonio’ y con otras obras que conciben la música y la danza como vías de conocimiento. El documental interroga qué sucede cuando un gesto flamenco abandona el escenario para instalarse en la pantalla, y hasta qué punto el cine ha lubricado aquello que solemos dar por tradición.

Según los especialistas que intervienen en el filme, el flamenco no se comprende atendiendo únicamente al cante, la guitarra o la danza. Es preciso analizarlo también desde las representaciones visuales que han moldeado su imaginario, lo han erigido en símbolo nacional y han vinculado manifestaciones como el cante hondo o las palmas a una presunta esencia española. El filme exhibe las contradicciones inherentes a esas representaciones sin aspirar a zanjarlas.

Entre las referencias que ensanchan el ámbito de estudio figura Georges Didi-Huberman, declarado seguidor de la música de Serranito. Su inclusión pone en entredicho la separación entre alta cultura y cultura popular, y coloca al flamenco en conversación con la filosofía, la teoría de la imagen y la historia del arte.

Uno de los logros del documental consiste en desarticular la idea de tradición como herencia cerrada, ligada a la pureza y a una identidad inmutable. ‘Jaleos’ la concibe más bien como un proceso dinámico, marcado por apropiaciones y desplazamientos constantes. Para demostrarlo, el filme rescata materiales como la inédita ‘From Far Seville’ (1923), protagonizada por Concha Piquer, o ‘La bandera’, de Julien Duvivier. La revolución dancística de Carmen Amaya ilustra, a su vez, la tensión entre herencia y ruptura: su modo de bailar amplió las capacidades expresivas del cuerpo sin renunciar al lenguaje del que provenía.

Lacuesta y su equipo recuperan la proclama de Machado de «cantar lo que se pierde». El cante transforma la ausencia en experiencia sensorial compartida, y la voz funciona como memoria frente al paso del tiempo. La sentencia «Todo nace ya empezado», presente en el filme, condensa la idea de que ningún gesto, imagen o tradición brota de un origen que pueda acotarse. El director convierte esa naturaleza fragmentaria del pasado en principio compositivo, con un collage de figuras que evocan toda una época. Su alcance resulta equiparable al de documentales como ‘El año del descubrimiento’, de Luis López Carrasco.

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