‘Bailar la muerte’ reconstruye la historia del flamenco exiliado por el franquismo

Luis E. Parés presenta en el Festival de Sevilla ‘Bailar la muerte’, un documental que indaga en el flamenco como espacio de pugna entre el exilio y la dictadura franquista.

La película, a medio camino entre el documental, el ensayo y el verso libre, trabaja con fragmentos de cine producido dentro y fuera de España. La tesis del filme sostiene que el flamenco fue siempre un arte construido de abajo a arriba. Todo el esfuerzo del franquismo consistió en domarlo, jerarquizarlo y convertirlo en símbolo nacional, lo que empujó a algunas de sus principales figuras a marcharse del país, no siempre por motivos ideológicos, sino también por razones artísticas.

Carmen Amaya, Imperio Argentina, Vicente Escudero y Miguel de Molina vertebran esa historia. Amaya abandonó España en 1939 y recaló en México, Cuba y Nueva York. «En Estados Unidos, fue una estrella indiscutible. Cuentan que ocupaba una planta entera del hotel Astoria de Nueva York que, dicen, olía a sardinas porque la dejaban cocinar», recuerda Parés.

En los años 50 regresó y en 1963 rodó ‘Los tarantos’ a las órdenes de Rovira Beleta. El documental recupera también un cartel de ‘El embrujo del fandango’, la película que Amaya produjo y protagonizó en Cuba, donde se leía «Una película española hecha en Cuba». «Ese rótulo lo aclara todo. El cine hecho en el exilio se considera a sí mismo español y el flamenco, dentro de él, es la columna vertebral», comenta el director.

Otro de los ejes es ‘Suspiros de España’, que Benito Perojo filmó en 1939 con Imperio Argentina. La película aparece primero como emblema de un tiempo de victoria, pero en el personaje de su protagonista, obligada a emigrar, se filtra el dolor del destierro. La propia Imperio acabó por dejar España. «Era una estrella mundial demasiado grande y España se le quedó pequeña», señala Parés. Terminó sus días en Argentina.

Más adelante, ‘Suspiros de España’ reaparece como canción en la voz de Rosario La Tremendita, en una versión que mezcla electrónica y tradición pura y acompaña los títulos de crédito.

Uno de los hallazgos del filme es la reconstrucción de ‘El último amor de Goya’, de Jaime Soler, donde Rosita Díaz Gimeno figuraba en el elenco. La imagen y la banda sonora se conservaban por separado, y el trabajo de Parés ha permitido reunirlas de nuevo. «Es relevante ver que mientras el franquismo leía el mismo hecho histórico en clave nacionalista contra la ocupación francesa, el exilio lo transformó en icono de libertad. De nuevo, dos lecturas enfrentadas por un mismo territorio», afirma el director.

‘Bailar la muerte’ se abre con un fragmento de ‘La hija de Juan Simón’, la versión dirigida en 1935 por Sáenz de Heredia y el propio Buñuel, donde el flamenco se muestra como un arte hondo y salvaje, antes de ser condenado por la dictadura.

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