El último duelo, la película de Ridley Scott, ha tenido un recorrido complejo desde su estreno en octubre de 2021. A pesar de su gran producción y un reparto estelar que incluye a Matt Damon y Adam Driver, la película no logró el éxito esperado en taquilla, recaudando 222 millones de dólares. Sin embargo, este filme ha cobrado relevancia reciente, especialmente tras los estrechos vínculos que comparte con Napoleón, la última obra de Scott, también financiada por Apple.

El último duelo es un relato épico que narra una historia de traición y honor desde tres perspectivas diferentes. La película se centra en el conflicto entre Jean de Carrouges, Jacques Le Gris y Marguerite de Thibouville, interpretados por Damon, Driver y Jodie Comer, respectivamente. Esta estructura narrativa ofrece una reflexión sobre la percepción de la verdad y cuestiona las dinámicas patriarcales. Lo que inicialmente pasó desapercibido para muchos críticos ha encontrado un espacio de discusión en las plataformas de streaming.
En el contexto actual, el interés por el cine de Scott parece haber resurgido. Tras una serie de fracasos y películas que no lograron captar la atención del público, El último duelo ha ofrecido una visión más crítica sobre temas de poder y la violencia de la guerra, elementos que han resonado en una audiencia que busca historias complejas y bien construidas. Las comparaciones con Napoleón, aunque controversiales, han impulsado de nuevo a este filme como uno de los logros de la carrera de Scott.
La película plantea preguntas sobre la representación de las mujeres en el cine y cómo se perciben sus historias en un marco dominado por el machismo. La figura de Marguerite y su lucha por la verdad reflejan no sólo una historia de época, sino un eco de las luchas actuales por el feminismo. Estas temáticas han encontrado un espacio en plataformas como Disney+, donde la audiencia tiene la oportunidad de redescubrir este filme y discutir sus implicaciones.
A medida que la industria del cine se adapta a nuevos paradigmas narrativos y a una mayor conciencia social, películas como El último duelo se destacan por su temática y su narración ambiciosa. Scott, conocido por su habilidad para crear épicas visuales, ha combinado elementos históricos con una crítica social, lo que ha llevado a algunos a considerar esta obra como uno de sus mayores logros. No sólo se ha revivido su labor dentro de un contexto de consumo moderno, sino que también ha iniciado debates sobre cómo contar historias desde diferentes puntos de vista.
El duelo final de la obra, en el que se consume la tensión acumulada, no solo es un clímax narrativo, sino también un estudio de las consecuencias del honor y la verdad en una sociedad violenta. Scott muestra su capacidad para capturar el espíritu de tiempos difíciles, llevando al espectador a cuestionar su propia comprensión de la ética y la justicia, en un conflicto donde hay más en juego que la vida de los personajes.
El último duelo se convierte, por lo tanto, en un ejemplo de cómo un filme puede ganar relevancia con el tiempo, especialmente en el panorama actual de plataformas de streaming y redescubrimiento de obras pasadas. Mientras la industria sigue explorando nuevas narrativas, será interesante ver cómo el legado de esta película se sostiene frente a futuros estrenos y qué decisiones tomarán los estudios al respecto.
