Irene Vallejo defiende ‘La Odisea’ de Nolan: «Los propios griegos cambiaban el mito»

La autora de ‘El infinito en un junco’ se pronuncia sobre la polémica que rodea la película de Christopher Nolan antes de su estreno este viernes y lanza un mensaje claro: la fidelidad literal al texto de Homero es una exigencia que ni los antiguos griegos se impusieron a sí mismos.

Irene Vallejo no ha visto la película. Nadie la ha visto todavía. Pero la tormenta ya está aquí. Los cambios que, presuntamente, Nolan ha introducido en el argumento original han desatado una reacción visceral que a la escritora le resulta tan fascinante como desproporcionada. «Es como los niños cuando les lees cuentos antes de dormir, que te exigen la versión literal y, como cambies una palabra, se enfadan», explica en conversación con La Vanguardia.

Lo que más le sorprende es la actitud casi religiosa hacia un texto que, precisamente, nunca fue sagrado. En el mundo antiguo no existía una clase sacerdotal que velase por la pureza de la Ilíada o la Odisea. Sófocles y Eurípides convirtieron a Odiseo en un personaje oportunista, manipulador, oscuro. Hay versiones del mito donde Penélope ni siquiera fue fiel. «Ellos tenían mucha libertad jugando con los mitos y transformándolos», recuerda Vallejo. «Da la sensación de que ahora somos más exigentes que los propios griegos antiguos.»

Su relación con la Odisea empezó mucho antes de cualquier libro. Con tres o cuatro años, veía ‘Ulises 31’ en televisión. Su padre le dijo que ese no era el verdadero Ulises y empezó a contarle, noche tras noche, las aventuras de Homero con sus propias palabras. «Yo estaba convencida de que se la inventaba él, o sea, que mi padre era el autor de la Odisea.» No supo que era un clásico hasta mucho después. Cayó en la historia por lo que toda buena historia necesita: personajes, viaje, peligro.

Vallejo tiene claro por qué conectamos hoy mejor con la Odisea que con la Ilíada. La Ilíada es un mundo condensado, regido por la ira y el apetito de gloria. La Odisea es otra cosa. Un mundo abierto, lleno de personajes variados —mujeres, mendigos, juglares—, con humor, momentos ridículos y un protagonista que no busca conquistar nada, sino sobrevivir. «Odiseo es un seductor, un gran narrador de historias, un hombre astuto que siempre busca salir de las dificultades. Ese tipo de héroe encaja más con nuestra mentalidad.»

Hay un detalle que la escritora destaca por encima de otros. Un momento en el que Homero hace que Odiseo hable con su propio corazón y se diga: «Venga corazón, resiste.» Según los expertos, es la primera vez en la historia de la literatura que aparece ese recurso. Un hombre que lo ha perdido todo y se da ánimos a sí mismo. Tres mil años después, el gesto sigue siendo reconocible.

Sobre la relectura contemporánea de Penélope —de esposa abnegada a mujer con agencia—, Vallejo lo enmarca en algo más grande. Cada generación reelabora los mismos relatos con otro lenguaje, otras inquietudes, otro punto de vista. Cita a Borges: los temas literarios son cinco o seis. Lo demás es cómo los cuentas.

Christopher Nolan estrena su ‘La Odisea’ este viernes. La polémica llegó antes que la película. Pero si alguien con la autoridad de Irene Vallejo dice que los griegos se tomaban libertades con sus propios mitos sin que se hundiera la civilización, quizá convenga ver la película primero y enfadarse después.

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