James Cameron ha compartido un relato impactante sobre sus inicios en la industria cinematográfica. En una reciente entrevista, reveló que en una de sus primeras experiencias como diseñador de producción se le pidió que distribuyera cocaína en el set. Este episodio tuvo lugar durante el rodaje de Los siete magníficos del espacio en 1980, un proyecto de bajo presupuesto en el que Cameron se integró tras el despido de su predecesor en el cargo. Durante esta etapa, el director de Avatar solo tenía una visión de lo que sería su futura carrera y este episodio es solo un vistazo a las circunstancias que rodeaban las producciones de su época.

Cameron relató que al llegar al set, le entregaron un recibo de caja chica y una lista de responsabilidades, además de sustancias ilegales que debía proporcionar al equipo. Mencionó que el director le instruyó directamente sobre cómo debía manejar esa entrega, lo que lo llevó a cuestionar el ambiente en el que estaba comenzando su carrera. En su propio testimonio, aseguró que él no consumía drogas y que solo el café formaba parte de su rutina.
El director reflexionó sobre cómo este tipo de prácticas estaban comúnmente aceptadas en entornos de filmación de menor presupuesto. Según sus palabras, había una especie de normalidad en el uso de drogas, que resumió en la frase "trabajaré por cocaína". Esto evidencia un lado oscuro de la industria que, a menudo, se ha ocultado bajo la superficie. Apenas unos años después, Cameron dirigiría Terminator, dando inicio así a una carrera que lo convertiría en uno de los cineastas más exitosos de la historia.
A lo largo de su trayectoria, ha alcanzado hitos sorprendentes, siendo el único director en tener cuatro películas que superan la recaudación de mil millones de dólares, incluyendo Titanic y las tres entregas de Avatar. Sin embargo, este relato de sus inicios recuerda que el camino hacia el éxito no siempre fue recto y estuvo marcado por situaciones excepcionales. La revelación resuena en un contexto donde cada vez más se examinan las prácticas dentro de los rodajes, especialmente en aquellos que presentan condiciones de trabajo extremas.
Este relato de Cameron se suma a una serie de anécdotas que los cineastas han compartido sobre la evolución de la cultura laboral en el cine. La industria ha cambiado con el tiempo, pero este tipo de historias invitan a la reflexión acerca de cómo el pasado todavía influye en las condiciones actuales de trabajo. En una época donde se busca mejorar el bienestar en los sets, el testimonio de Cameron aporta una perspectiva histórica sobre los retos enfrentados por las nuevas generaciones de creadoras y creadores.
A medida que el diálogo sobre la salud y el bienestar en la industria del cine continúa, resulta relevante considerar el impacto de estas anécdotas en la forma en que se percibe y se organiza el trabajo en la actualidad. Las próximas semanas podrían traer más revelaciones en torno a las prácticas en el cine, manteniendo la atención sobre cómo se abordan estos temas críticos en la actualidad.
