Una de las escenas más costosas de la historia del cine está en Vanilla Sky. Este filme, estrenado en 2001 y dirigido por Cameron Crowe, requirió un gasto extraordinario de un millón de dólares por solo 30 segundos de metraje. En este momento, se considera una de las secuencias más icónicas debido a su rodaje en un escenario completamente vacío.

La escena en cuestión muestra al protagonista, interpretado por Tom Cruise, corriendo por Times Square, un lugar generalmente abarrotado de gente. Para lograr este efecto, el equipo de producción tuvo que cerrar el famoso cruce de peatones con la ayuda del Departamento de Policía de Nueva York. Esto se llevó a cabo en la madrugada de un domingo, limitando el tráfico de turistas y neoyorquinos en un lapso de apenas tres horas.
La película es un remake de Abre los ojos, una obra de Alejandro Amenábar. En esta nueva versión, Crowe adapta la historia que gira en torno a David Aames, un joven adinerado cuya vida cambia tras un trágico accidente de coche. La cinta cuenta con un elenco destacado, incluyendo a Penélope Cruz y Cameron Diaz.
Vanilla Sky fue bien recibida en taquilla, alcanzando más de 203 millones de dólares en su distribución internacional. El filme logró además una nominación al Oscar por Mejor Canción Original, la aportación de Paul McCartney, mientras que Cameron Diaz recibió una nominación a los Globos de Oro por su actuación.
Sin embargo, no todo fueron reconocimientos positivos. Penélope Cruz fue nominada a los Razzie en la categoría de Peor Actriz. En contraste, su actuación en la película original de Amenábar recibió elogios, aunque se quedó sin premios en la ceremonia de los Goya.
El impacto de Vanilla Sky ha perdurado en el tiempo, no solo por su valor económico en el rodaje. También ha servido como referencia para cómo se pueden crear escenas memorables en lugares emblemáticos de manera efectiva, a pesar del alto costo asociado a tales decisiones.
Aún se discute el impacto que tuvo la producción en la forma en que se filman escenas en ubicaciones de gran afluencia, y la previsión de cómo otros cineastas podrían intentar replicar este tipo de logística en futuras producciones sigue siendo relevante.
