El documental dirigido por Vanesa Benítez reconstruye la vida de Paco Rabal a partir de grabaciones en casetes y películas super8 que el propio actor conservaba de sus viajes, rodajes y festivales.

‘200 vidas, Paco Rabal’ se aleja del formato biográfico convencional. En lugar de seguir un repaso cronológico por su filmografía, la película utiliza la voz del actor murciano, nacido en Águilas en 1926, como hilo conductor para recorrer sus recuerdos, sus contradicciones y su forma de entender el mundo.
El material de archivo incluye imágenes de los festivales a los que Rabal acudía pese a su compromiso político, siendo ya un galán del cine franquista. La película también recupera la conexión del actor con Goya, a quien interpretó en varias ocasiones y con quien compartió el lugar de su muerte: Burdeos.
El resultado es un documental que transmite cercanía con su protagonista. Se percibe al ser humano detrás de papeles como los de ‘Viridiana’ o ‘Los santos inocentes’, dos de los títulos que marcaron su trayectoria antes de su fallecimiento en 2001.
El enfoque tiene también sus limitaciones. Por momentos la fórmula se vuelve algo reiterativa, con insistencia en determinadas ideas y reflexiones que pueden resultar algo pedantes. Además, el documental parece dirigido sobre todo a espectadores que ya tienen interés previo en la figura de Rabal; quien se acerque sin esa curiosidad puede encontrar dificultades para conectar con la propuesta.
Aun con esos matices, el balance es positivo. La película funciona bien cuando deja hablar al actor y permite que sus grabaciones nos acerquen a su forma de ver la vida. Lo mejor del documental es precisamente eso: el modo en que da a conocer a la persona a través de su propia narración.
La producción corre a cargo de MLK Producciones, Horizon Media, Plan B et Compagnie y Monstro Films, con participación de RTVE, Canal Sur, La 7 Televisión y Movistar Plus+. La distribución está en manos de Latido Films.



