‘Leviticus’: terror y deseo adolescente en la ópera prima de Adrian Chiarella

El director Adrian Chiarella debuta en el largometraje con ‘Leviticus’, una película que cruza el terror sobrenatural con el drama LGTBIQ+ en el contexto de una comunidad rural aferrada a la religión.

La historia sigue a dos jóvenes, Naim y Ryan, que coinciden en el instituto de un pueblo sin especial atractivo. Uno acaba de llegar; el otro ya vivía allí. Entre ambos surge un interés casi instintivo que evoluciona con la intensidad propia de las relaciones adolescentes.

Lo que podría quedarse en un relato sentimental se complica cuando la película amplía el foco hacia la comunidad que rodea a los protagonistas. La fe funciona como pilar social en ese entorno, y los secretos se convierten en una carga para los más jóvenes, que no comparten el fervor religioso de sus mayores.

Mia Wasikowska interpreta a la madre de uno de los protagonistas, una mujer devotamente religiosa que intenta reconducir a su hijo por lo que ella considera el camino correcto. Su presencia subraya la distancia generacional que recorre toda la película, donde adultos y adolescentes participan del mismo diálogo pero no comparten la misma lectura del problema.

El elemento sobrenatural entra a través de la propia iglesia, con personajes esquivos y misterios que no se resuelven del todo. Chiarella lo vincula al contacto físico entre los protagonistas: cuando Naim y Ryan se tocan, un espectro transforma esa intimidad en dolor. Ambos conocen las consecuencias y aun así luchan por mantener lo que sienten, mientras esquivan las miradas ajenas que condenan sus deseos.

La conexión con ‘It Follows’ resulta evidente. Aquella película resucitó la idea del mal ligado a la lujuria, una amenaza sin forma definida que persigue sin descanso. ‘Leviticus’ recoge ese planteamiento y lo lleva al terreno de la condena eclesiástica hacia las relaciones entre personas del mismo sexo. Chiarella construye la pasión entre los protagonistas de manera que, cuando irrumpe la oscuridad, el golpe se siente con la misma violencia física que padecen los personajes.

La película opera en dos niveles simultáneos. Por un lado funciona como terror adolescente con sus códigos de género; por otro, plantea la culpa frente a la mirada ajena y la dificultad de identificar aquello que nos ataca cuando estamos solos. Los protagonistas no terminan de desarrollar toda su personalidad en el metraje, pero el compromiso con el que representan esa relación compensa esa carencia.

‘Leviticus’ mezcla horror y romance en un tono sombrío donde el miedo y el afecto conviven como fuerzas opuestas e inseparables. El filme asume que el terror puede ser el precio del amor en un entorno que predica el cariño familiar y al mismo tiempo lo niega.

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