Tom Cruise desaparece tras las prótesis en ‘Digger’, lo nuevo de Iñárritu

Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu presentaron las primeras imágenes de ‘Digger’ en los estudios de Warner Bros. en Los Angeles. La película, que el director mexicano define como «la catástrofe más sorprendente que se haya visto jamás en pantalla», muestra a Cruise irreconocible bajo un trabajo de maquillaje y prótesis que sostiene todo el filme.

El encuentro tuvo lugar el jueves 9 de julio ante un grupo reducido de periodistas. Iñárritu no pudo estar en persona. Apareció por videollamada desde Londres, donde sigue inmerso en la mezcla de sonido. «Es un proceso muy delicado que requiere toda mi atención», explicó.

Lo que se vio en el tráiler confirma algo que llevaba tiempo sonando: Cruise no interpreta a un héroe de acción. Su transformación física recuerda a la de Les Grossman en ‘Tropic Thunder’ (2008), aquel papel que le valió una nominación a los Globos de Oro. Pero aquí la caracterización no es un gag dentro de un conjunto coral. Aquí lo aguanta todo.

«Nunca había hecho algo así, y Alejandro tampoco», reconoció el actor. Y fue más lejos: «Me llevó 40 años convertirme en este personaje. Desde mi primer papel hasta el último, cada uno me ha ayudado hasta llegar aquí». Lo dijo vestido con vaqueros y camiseta negra, lejos de cualquier pose de estrella. Se hizo fotos con cada uno de los presentes. Respondió a todo.

La génesis de ‘Digger’ se remonta a 2015. Iñárritu contó que la idea nació justo después de rodar ‘El renacido’ con Leonardo DiCaprio. «No era un guion, no era una película, era una obsesión constante que me acompañó durante años». Esa obsesión fue tomando forma hasta convertirse en un personaje que mezcla tragedia y humor, porque, como recordó el director, «la fuente de la mejor comedia es la tragedia».

Cruise habló de la construcción del personaje como un proceso donde cada detalle cuenta. «La fisicidad, el maquillaje, esas son cosas que encuentras mientras aprendes cómo comunicar el lenguaje del personaje». No solo el rostro. También las botas de cowboy, los pantalones cortos, los decorados, los colores de cada escenario. «Todo importa», insistió.

La película se rodó en VistaVision, un formato pensado para recuperar una textura y una grandeza visual que el digital no ofrece. Cruise describió el momento en que cargaron la cámara por primera vez y se escuchó el sonido de la película pasando por dentro. «Les dije a todos: escuchemos esto». Un silencio en mitad del rodaje.

La relación entre ambos viene de lejos. Cruise recordó la primera vez que vio ‘Amores Perros’ en el año 2000. «¿Qué demonios? ¿Quién es este tipo?», pensó. Para Iñárritu, la elección fue inevitable: «La película necesitaba a Tom». No por su nombre, sino por su disposición a desaparecer dentro de alguien.

Buena parte del encuentro giró alrededor de una idea que a Cruise le importa tanto como el propio filme: la sala de cine. «Yo soy el público. Amo las películas. Me encanta estar allí con los espectadores», dijo. Y defendió el cine como trabajo colectivo: «Hacer películas es algo hermoso porque es un trabajo de colaboración donde todo el mundo es importante. Realmente lo es».

Lo que dejó aquella tarde en Warner Bros. fue algo más que un tráiler. Fue ver a Tom Cruise hablar del cine como quien todavía no ha perdido el asombro. Y a Iñárritu, desde una sala de sonido en Londres, tratando una película como lo que para él siempre ha sido: una obsesión que no se negocia.

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