‘La Odisea’ de Nolan conquista Nueva York con épica visual y algunas grietas conocidas

‘La Odisea’ de Christopher Nolan ya se ha mostrado ante los primeros espectadores en su estreno de Nueva York. Las reacciones confirman un espectáculo de dimensiones enormes, aunque no exento de los problemas que persiguen al director desde hace años.

Las previsiones de taquilla no se andan con rodeos. Se espera un debut de entre 85 y 100 millones de dólares en Estados Unidos, más otros 110 millones en el mercado internacional. Un arranque global que podría superar los 200 millones en su primer fin de semana. Nolan sigue siendo un acontecimiento por sí solo.

El calendario le da algo de aire, aunque no demasiado. Spider-Man: Brand New Day llega el 31 de julio y será el gran rival en taquilla. También se barajó que la final del Mundial de fútbol pudiera afectar, pero los analistas descartan un impacto real. Muchos espectadores compraron sus entradas hace meses. Las proyecciones IMAX de 70 mm agotaron localidades con un año de antelación.

Entre quienes ya han visto la película hay de todo, aunque predomina el entusiasmo. Algunos la consideran el mejor trabajo de toda la carrera de Nolan. Otros aseguran que mejora en un segundo visionado, cuando se aprecian detalles narrativos y visuales que pasan desapercibidos la primera vez. La música de Ludwig Göransson aparece como uno de los grandes pilares emocionales de la cinta.

Varios asistentes destacan el respeto hacia el poema de Homero. Nolan ha mantenido los grandes temas de la obra original: el regreso al hogar, la relación entre padre e hijo, el peso de la memoria, la reconstrucción de un mundo roto tras años de guerra. No es solo un espectáculo visual. Hay fondo.

En el reparto, Matt Damon, Anne Hathaway y Samantha Morton se llevan los mayores elogios. Sus personajes cargan con buena parte del peso dramático de una historia más íntima de lo que muchos esperaban. Con Tom Holland la cosa cambia. Algunos creen que cumple con solvencia. Otros consideran que comparte pantalla con intérpretes de tanto nivel que termina quedando eclipsado. No es una queja unánime, pero sí la observación negativa que más se repite.

Y luego están los fantasmas habituales de Nolan. Problemas de iluminación. Ritmo irregular. Una mezcla de sonido que dificulta entender ciertos diálogos. Tres señalamientos que ya aparecieron en películas anteriores del director y que vuelven a dividir al público. Incluso quienes expresan esas reservas reconocen momentos de un nivel extraordinario. Las escenas de Circe y el enfrentamiento con el Cíclope aparecen constantemente como las grandes cumbres visuales de la película.

Si hay algo que no se discute es la apuesta técnica. Nolan vuelve a los efectos prácticos siempre que puede, y esa decisión hace que la aventura resulte tangible incluso cuando aparecen criaturas mitológicas y escenarios imposibles. Universal la presentó como la primera adaptación de la epopeya de Homero rodada íntegramente en IMAX, con una nueva tecnología desarrollada específicamente para la película. Las primeras impresiones coinciden: hay que verla en la pantalla más grande posible.

‘La Odisea’ llega a los cines con la etiqueta de prodigio técnico casi asegurada. Lo que queda por ver es si el público masivo conecta con una película que parece apostar tanto por la intimidad como por la escala. Nolan ha vuelto a hacer lo que hace siempre: dividir opiniones mientras llena salas. Y eso, a estas alturas, ya es su marca.

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