María Pulido debuta en el largo con ‘Un plan perfecto’, comedia familiar que llega a cines en septiembre

Sony estrenará ‘Un plan perfecto’ en salas de cine el próximo 11 de septiembre. La comedia supone el debut en el largometraje de María Pulido, directora curtida en series como ‘La frontera’, ‘4 estrellas’ y ‘La agencia’, y reúne a un reparto encabezado por Jordi Sánchez, Leo Harlem, Raquel Guerrero, Anastasia Russo e Israel Menéndez.

El punto de partida tiene tirón. Los Ibáñez son una familia arruinada, sin ilusión y a punto de ser desahuciada. Hasta que descubren en el sótano de su casa un túnel que alguien empezó a cavar con la idea de robar el banco de enfrente. Con la ayuda de Rufus, un ladrón retirado, deciden terminar el trabajo y dar el golpe de sus vidas. Pero antes de llegar al botín tendrán que sobrevivir a algo peor que cualquier sistema de seguridad: ellos mismos.

El guion lleva la firma de Salvador Perpiñá y Tacho González. La película, que en su origen se llamaba ‘Saldremos de esta’, es una producción de Lapurreta Zinema AIE, Cactus Flower Producciones, Dynamo, Jacara Media Consulting y Miguel Menéndez de Zubillaga, en asociación con Sony Pictures Entertainment Iberia, con la participación de Prime Video y Crea SGR, y financiación del ICAA. El proyecto recibió un millón de euros en las ayudas generales de 2025.

El reparto mezcla registros que se conocen bien. Jordi Sánchez, marca de la casa en ‘La que se avecina’. Leo Harlem, que viene de ‘La familia Benetton’. Raquel Guerrero, cada vez más visible tras ‘Machos Alfa’. Anastasia Russo, a la que se recuerda por ‘Tin & Tina’. E Israel Menéndez, visto en ‘Ayla y los Mirror’. A ellos se suma Ernesto Sevilla en una colaboración especial.

Sony sabe moverse en este terreno. La distribuidora ha ido construyendo un catálogo sólido de comedia española en los últimos años: la saga ‘Padre no hay más que uno’, ‘Un funeral de locos’, ‘Sin cobertura’, ‘Aída y vuelta’ y, más recientemente, ‘Haciendo amigos’. ‘Un plan perfecto’ encaja en esa línea, aunque su premisa —familia disfuncional metida a atracadora— le da margen para ir un poco más allá del molde.

Lo interesante está en la contradicción que plantea la propia historia. El túnel no es solo un túnel. Es la excusa para que una familia rota tenga que convivir, trabajar en equipo y descubrir que lo que hay al otro lado del muro tal vez no sea un banco. Es Navidad, están hundidos y su único plan es el peor plan posible. Ahí hay comedia, sí. Pero también hay algo más si la película se atreve a rascarlo.

11 de septiembre en cines. A la vuelta del verano, los Ibáñez abren el sótano.

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