‘El último arrebato’: el documental sobre Zulueta que se atreve a ser tan inclasificable como él

Tras pasar por San Sebastián, Sitges y la SEMINCI, llega a Filmin el debut en el largometraje de Marta Medina y Enrique López Lavigne: un híbrido valiente, irregular y fascinante sobre Iván Zulueta y la película que cambió la historia del cine español.

Hay una pregunta que sobrevuela los 108 minutos de ‘El último arrebato’ y que nadie ha sabido responder del todo: cómo es posible que ‘Arrebato’, una película que casi nadie vio en 1980, que fue un fracaso comercial, cuyo internegativo estuvo perdido, acabara ganando la encuesta de Babelia como la mejor película del cine español. Por encima de Berlanga. Por encima de Erice.

Marta Medina y Enrique López Lavigne no intentan dar una respuesta limpia. Lo que hacen es algo más raro y más honesto: meterse dentro del misterio, exponerse, dudar en cámara, probar y fracasar. El resultado no es un documental al uso. Es un cruce entre falso documental, ensayo cinéfilo y autoficción que adopta parte de la estructura de la propia ‘Arrebato’, rodando incluso con la cámara original en Super 8.

Tres años les llevó armar este proyecto. Medina, crítica de cine y directora, y López Lavigne, productor con una trayectoria larga a sus espaldas, se colocan delante de la cámara. Esa decisión fue la más polémica. En festivales y redes les cayó de todo: que si presencia abusiva, que si presuntuoso, que si se atrevían a «completar» la obra de Zulueta. Y sí, hay momentos en los que esa exposición chirría. Pero hay otros en los que funciona exactamente como debe: como un acto de vulnerabilidad ante un artista que nunca se sometió a nada.

La película tiene hallazgos enormes. La centralidad que adquiere Jaime Chávarri, amigo y compinche de Zulueta, coguionista del filme, que aporta su archivo personal y su memoria, es uno de ellos. Los testimonios de Virginia Montenegro y Carlos Astiárraga, amiga y ex novio de Zulueta respectivamente, tienen una intimidad que desarma. Y las participaciones de Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Marta Fernández Muro se apartan de cualquier formato convencional de entrevista. El largometraje está dedicado a Poncela, fallecido en agosto de 2025.

También están las capas de genealogía cinéfila. ‘El último arrebato’ rastrea las raíces de Zulueta en películas como ‘Vida en sombras’ de Llorenç Llobet-Gràcia y su influencia posterior en títulos como ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ de Pedro Almodóvar. No es un ejercicio académico frío. Es una investigación que se mancha las manos, que prefiere preguntar a afirmar.

¿Funciona todo? No. Hay zonas donde la provocación buscada no llega, donde la emoción se queda a medio camino. Los desniveles existen y se notan. Pero un documental convencional, reverencial y ordenadito sobre un tipo que no paró de filmar ni sus experiencias más mundanas, que vivió y creó desde la adicción, la autodestrucción y la radicalidad absoluta, habría sido una traición. ‘El último arrebato’ tiene la decencia de no domesticar a Zulueta.

El material de archivo que regala es extraordinario. Solo por eso ya merece la pena. Pero lo que queda después de verla no son las imágenes rescatadas, sino la sensación de haber estado dentro de una obsesión compartida. Medina y López Lavigne no fingen distancia. No pontifican. Buscan, se equivocan y siguen buscando. Eso, tratándose de Iván Zulueta, es lo más coherente que podían hacer.

Disponible en Filmin desde hoy, 17 de julio. Una película fallida y fascinante a partes iguales. Exactamente lo que tenía que ser.

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