El cineasta navarro Oskar Alegria vuelve al Festival de San Sebastián catorce años después de su ópera prima. Lo hace con ‘Hamalau gau’ (catorce noches), una película que recoge las ideas del artista Jorge Oteiza y que ha sido seleccionada en la sección Zabaltegi del Zinemaldia.

El número catorce vertebra toda la película. Catorce noches, las mismas que apóstoles decidió poner Oteiza en su friso de Arantzazu. A través de ellas, Alegria explora el concepto que el artista de Orio tenía de la noche: «un gran refugio donde nacen las ideas y la mentalidad, un lugar de protección, con forma de regazo de una madre». No es un retrato biográfico ni artístico. Es otra cosa.
El punto de partida es la máscara. Para Oteiza, según cuenta Alegria, era «un objeto revelador más que ocultador». Y la que mejor define al artista es la de la intemperie, concepto que recorre todo el filme. Los 14 apóstoles de Arantzazu sufrieron quince años de esa intemperie: las autoridades eclesiásticas los rechazaron y quedaron retirados al borde del camino, expuestos al frío, la lluvia y la niebla. Alegria lo cuenta así: «Esos elementos, unidos al fracaso, convirtieron a los 14 apóstoles en héroes náufragos, como unos verdaderos Argonautas que conocen el camino secreto hacia la luna».
La película nace de un encargo de EITB al cineasta, en colaboración con la Fundación Museo Jorge Oteiza y Artingenium. Alegria ya había trabajado con ellos en un vídeo previo llamado ‘DANOK OTEIZA’. Pero lo que hace especial a ‘Hamalau gau’ es el pacto sellado con el pianista guipuzcoano Iñar Sastre. Los dos se encerraron una noche en la Basílica de Arantzazu para arrancar del órgano la música que cubre las catorce noches del filme. Lo hicieron a ciegas: Sastre no vio las imágenes. Alegria se las contó y el pianista las imaginó desde las teclas. «Ha sido una experiencia maravillosa y muy Sherezade», describe el director.
El detalle más revelador es que Iñar Sastre todavía no ha visto la película. Será en el estreno de San Sebastián cuando se siente por primera vez junto a Alegria para descubrirla en pantalla grande. Un gesto que dice mucho de cómo está construida esta obra: desde la confianza ciega y la intuición compartida.
En ‘Hamalau gau’ participan también los músicos Mixel Etxekopar y Jean-Christophe Galtxetaburu, junto a pensadores y artistas como Ramón Andrés, Bertha Bermúdez, Julia Otxoa y Josebe Blanco, entre otros. Aparecen además los remeros de Orio, pueblo natal de Oteiza, remando en mitad de la noche bajo la protección de la luna. Alegria lo resume con las propias palabras del artista: «En realidad no se trata de catorce noches sino de una única noche, pero en diferentes movimientos. Esa larga noche de la que no queremos despertar».
El Festival de San Sebastián celebra su 74 edición del 18 al 26 de septiembre. Será la última con José Luis Rebordinos al frente antes de dar paso a Maialen Beloki como directora. La edición rendirá además homenaje a ‘Ander eta Yul’, de la directora tudelana Ana Díez, restaurada en 4K por la Filmoteca Vasca y EITB en los laboratorios L’immagine Ritrovata de la Cinemateca de Bolonia.
Alegria presentó ‘Emak Bakia Baita’ en Zabaltegi en 2012. Regresa a la misma sección, la más arriesgada y libre del certamen, con una película que no busca explicar a Oteiza sino habitarlo. Catorce noches, un órgano tocado a oscuras y un pianista que aún no sabe qué ha ayudado a crear. Difícil imaginar un punto de partida más coherente con el espíritu del artista al que homenajea.
