‘El guardián’: Nuria Ibáñez debuta en la ficción con un retrato costero tan desolador como hermoso

Nuria Ibáñez salta del documental a la ficción con ‘El guardián’, una película que convierte a un guardacostas solitario en el centro de un drama intimista presentado en la Sección Oficial del 29º Festival de Málaga.

Ibáñez ya conocía a Basilio Moncada Hernández. Lo filmó en su documental ‘Una corriente salvaje’, donde seguía el día a día de unos guardacostas aislados. De aquel material salió la fascinación por este hombre callado y extraño. De esa fascinación, su primera película de ficción.

Basilio se interpreta a sí mismo. No hay exageración dramática ni artificios. Lo que hay es una persona tímida, incómoda en lo social, con una ética laboral casi absurda para alguien a quien el mundo ha dejado de mirar. Su presencia funciona porque no intenta ser cinematográfica. Es real. Y eso pesa más que cualquier actuación calculada.

La comparación con ‘Perfect Days’ de Wenders resulta inevitable. Ambas películas ponen el foco en un trabajador al que nadie presta atención y lo elevan sin convertirlo en héroe. Pero ‘El guardián’ es más melancólica, más árida. Aquí no hay una Tokio luminosa ni rituales reconfortantes. Hay costas vacías, un pueblo casi fantasmal en invierno y un hombre que ya ha aceptado su condena.

La fotografía de Claudia Becerril es decisiva. Esos espacios costeros enormes y desiertos no son decorado: son el estado emocional de Basilio convertido en paisaje. Él pasea y trabaja en un territorio donde no espera cruzarse con nadie. Cuando alguien aparece, cada interacción está cargada de verdad. No hay dramatismo forzado, solo momentos pequeños que significan todo para alguien tan solo.

Ibáñez maneja el neorrealismo con la seguridad de quien lleva años observando personas reales. Su lenguaje documental se nota en cada encuadre, en cada silencio, en la manera de no subrayar lo que ya duele por sí solo. El guion evita el sentimentalismo obvio que lastra tantos dramas sociales. Respeta al personaje. Respeta al espectador.

Hay un pero. El pasado de Basilio, eso que le impide volver a vivir, quizá habría ganado fuerza si se hubiese mantenido más ambiguo. La película funciona mejor cuando sugiere que cuando explica. Aun así, ese pasado revelado cumple su función como motor dramático del tramo final.

Producida por Miss Paraguay Producciones, Paloma Negra y Solita Films, y distribuida por Syldavia Cinema, ‘El guardián’ completa su reparto con Gerardo Trejoluna, Jorge Abraham Fuerte, Blake Webb y Andrea Lara. La música de Sergio de la Puente y el montaje de Carlos Caña acompañan sin imponerse, al servicio de una película que confía en los silencios tanto como en lo que se dice.

Lo que consigue Ibáñez es un pequeño milagro: que te importe alguien a quien probablemente ignorarías en la vida real. Basilio no pide compasión ni la necesita. Tal vez en el fondo ya esté muerto, como sugiere la película. Pero en la pantalla, durante esos minutos, está más vivo que la mayoría de personajes construidos en un despacho de guionistas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *