Anahí Berneri dirige esta adaptación cinematográfica del documental homónimo que fue nominado al Oscar en 2008. La película, producida por Secuoya Studios junto a Black Sheep Productions, Startling, Infinity Hill y Runaway Films, se rueda ya en la capital colombiana.

Natalia Reyes no solo encabeza el reparto. También ejerce como productora ejecutiva. Un doble papel que dice bastante de su implicación en un proyecto que llevaba tiempo cocinándose. La acompañan Victoria Hernández, Nina Caicedo, Ingrid Hernández, Vivi Bernal, Shirley Martínez y Carla Rodríguez.
La historia se sitúa en 2006, dentro de la cárcel del Buen Pastor. Una de las reclusas más competitivas decide entrar en el concurso de belleza que se celebra entre los pabellones. Su objetivo inicial es claro: recuperar favores perdidos y llamar la atención del hombre que la abandonó. Pero el camino la lleva a otro sitio. Ganar deja de ser una cuestión de apariencia y se convierte en algo más incómodo: enfrentar sus miedos, mostrarse vulnerable y encontrar un valor que no sabía que tenía.
El guion, firmado por Mariana Saffon y Fernando Iriarte, no parte solo del documental original. El equipo realizó más de 200 horas de entrevistas y conversaciones con pospenadas durante la preparación del proyecto. Esos testimonios fueron la base para construir los personajes y darle al relato una textura que va más allá de la ficción convencional.
Detrás de las cámaras, la directora de fotografía es Sofía Oggioni. El diseño de producción corre a cargo de Daniel Rincón. El casting lleva la firma de John Bedoya. Un equipo técnico que la cineasta argentina Anahí Berneri tiene a su lado para trasladar a la pantalla grande una historia que pivota sobre identidad, vulnerabilidad y esperanza.
La lista de productores refleja la envergadura internacional del proyecto: Mónica Aguirre, Axel Kuschevatzky, Cindy Teperman, Vince Gerardis, Hope Rieser Farley, Delfina Montecchia, Isabel Vega y Amanda Micheli. Cinco productoras de distintos territorios respaldando una misma película.
Lo que plantea ‘La Corona’ tiene un punto de partida muy concreto y muy físico. Una cárcel, un concurso de belleza, mujeres encerradas compitiendo por algo que, visto desde fuera, puede parecer menor. Pero lo que late debajo es otra cosa: la necesidad de ser mirada, de existir para alguien, de reconstruir una identidad cuando todo lo demás ha sido arrebatado. Que el material nazca de un documental nominado al Oscar y de cientos de horas de testimonios reales le da al proyecto un suelo firme sobre el que pisar. Ahora falta ver cómo respira todo eso en ficción.
