Mar Olid adapta la comedia italiana ‘Tre di troppo’ con Salva Reina y Kira Miró al frente de un ejercicio de humor familiar que funciona mejor cuando observa que cuando subraya.

La premisa es un disparo directo. Una pareja sin hijos por convicción amanece un día con tres niños en casa que los llaman mamá y papá. Sin explicación. Sin lógica. La película lo sabe y ni se molesta en justificarlo. Es un detonante, no un misterio. Y esa decisión de no perder el tiempo con el porqué es, probablemente, uno de sus mejores movimientos.
Mar Olid parte de la italiana ‘Tre di troppo’ (2023) y la traslada al contexto español sin pretender reinventar nada. El guion invierte la vida de dos profesionales cómodos, independientes, satisfechos con sus decisiones, y los lanza de golpe a la trinchera de la crianza. Reuniones del AMPA, deberes que acaban haciendo los padres, la sensación permanente de que el día tiene pocas horas. El humor funciona cuando nace de ahí, del reconocimiento. De lo cotidiano.
El gran activo de la película es su pareja protagonista. Salva Reina y Kira Miró, pareja también fuera de la pantalla, trasladan una complicidad que no se puede fabricar. Reina tiene un don para la comedia del desconcierto, ese tipo que no entiende qué le ha pasado pero intenta sobrevivir. Miró equilibra desde un registro igual de natural. Juntos hacen que una premisa inverosímil resulte creíble, y eso no es poco.
El resto del elenco entiende el tono y no desentona. Los jóvenes intérpretes aportan espontaneidad sin caer en lo impostado, algo que no siempre se consigue con actores de esa edad.
Donde la película gana puntos es en su arranque. No idealiza el vínculo familiar de entrada. La reacción inicial de los protagonistas ante tres desconocidos que duermen en su casa es la lógica: rechazo, confusión, incomodidad. Esa resistencia alimenta el humor antes de que la historia derive hacia territorio más amable. También hay un apunte interesante sobre los prejuicios cruzados entre quienes tienen hijos y quienes no. No es una idea nueva, pero está integrada con naturalidad en la narración.
Donde pierde es en la previsibilidad. El desarrollo sigue un camino que se adivina desde los primeros minutos. El desenlace llega exactamente adonde uno espera. No hay giro, no hay riesgo. La película elige la seguridad y se queda ahí.
‘Tres de más’ no aspira a más de lo que ofrece. Es una comedia amable, pensada para ir en familia, que evita la sentimentalidad excesiva y se apoya en un reparto que le saca partido a cada situación. No deja huella, pero tampoco engaña. Y a veces, con eso basta para pasar un buen rato en la sala.


