El actor Manolo Solo ha fallecido este jueves a los 62 años a causa de un cáncer, según ha confirmado la Academia del Cine Español. Se va uno de los intérpretes más difíciles de encasillar del cine español contemporáneo.

Solo ganó el Goya al mejor actor de reparto en 2017 por ‘Tarde para la ira’, el debut en la dirección de Raúl Arévalo. Un thriller seco y tenso en el que su trabajo no pasó desapercibido para nadie. Aquel premio no fue un golpe de suerte. Fue una confirmación.
Las nominaciones lo dicen casi todo. Cuatro veces más candidato al Goya: como secundario por ‘B, la película’, ‘El buen patrón’ y ‘Cerrar los ojos’, y como protagonista por ‘Una finca portuguesa’, cinta que también le valió una nominación al Gaudí.
Camaleónico es una palabra que se usa demasiado. Con él tenía sentido. Podía habitar un drama asfixiante y al rato meterse en una comedia sin que el espectador notara la costura. Desaparecía dentro de los personajes. Eso solo lo hacen los grandes.
En televisión dejó una huella igual de precisa. Dio vida a Gutiérrez Mellado en ‘Anatomía de un instante’, un papel que exigía contención y autoridad a partes iguales.
Sesenta y dos años. Demasiado pronto. El cine español pierde a un actor que nunca necesitó levantar la voz para llenar la pantalla.



