‘Rose of Nevada’ llega a Filmin: Mark Jenkin y un barco fantasma que desafía el tiempo

El ganador del BAFTA al mejor debut por ‘Bait’ vuelve con una película rodada en 16 mm que mezcla ciencia ficción, drama rural y misterio sobrenatural. George MacKay y Callum Turner encabezan el reparto de un filme que ya pasó por la sección Orizzonti del Festival de Venecia.

Mark Jenkin es de esos cineastas que no hacen concesiones. Lo demostró con ‘Bait’, lo reafirmó con ‘Enys Men’ y ahora lo lleva un paso más allá con ‘Rose of Nevada’, que aterriza en Filmin tras su selección en Rebels, la sección más arriesgada del Atlàntida Mallorca Film Fest 2026, festival organizado por la propia plataforma.

La premisa tiene gancho inmediato. En un pueblo pesquero olvidado, un barco perdido en el mar con toda su tripulación hace treinta años reaparece misteriosamente en el puerto. Los pocos que lo recuerdan ven una señal: hay que volver a sacarlo a faenar. Nick, interpretado por MacKay, acepta embarcar para mantener a su familia. Liam, el personaje de Turner, se une a la tripulación buscando dejar atrás su pasado. Salen, pescan, regresan. Pero algo se ha roto. Han retrocedido en el tiempo y los aldeanos los reciben como si fueran la tripulación original.

Jenkin firma aquí dirección, guion, fotografía y música. Todo pasa por sus manos. Y se nota. La película no usa el viaje temporal como mecanismo de suspense al uso, sino como excusa para hablar de memoria colectiva, de comunidades atrapadas en sus propios errores y de la imposibilidad real de escapar de lo que fuiste. El 16 mm le da a cada plano una textura que huele a sal y a tiempo detenido.

El reparto se completa con Rosalind Eleazar, Emily Daglish-Laine, Francis Magee, Edward Rowe, Mary Woodvine y Yana Penrose. MacKay carga con el peso de un hombre que intenta construir futuro sobre un suelo que se hunde. Turner encarna justo lo contrario: alguien que huye hacia delante y termina alcanzado por su pasado de la forma más literal posible. Ambos trabajan desde la contención, sin subrayar nada, dejando que el paisaje y el silencio hagan buena parte del trabajo.

Y el paisaje importa. Mucho. La costa, los muelles, la niebla y el océano funcionan casi como un personaje más. El diseño sonoro refuerza esa sensación: el viento, las olas, los crujidos del casco construyen una atmósfera densa donde los silencios pesan tanto como cualquier diálogo. El ritmo es pausado, deliberadamente lento, y eso juega a favor del misterio aunque en algunos tramos pueda tensar la paciencia.

Lo que plantea ‘Rose of Nevada’ es poco habitual dentro del género. No hay paradojas temporales que resolver ni carreras contra el reloj. Hay un pueblo que se repite a sí mismo, dos hombres atrapados entre épocas y una pregunta incómoda flotando sobre cada escena: ¿y si las segundas oportunidades no existieran, solo la ilusión de tenerlas? Jenkin deja muchas incógnitas abiertas y prioriza las sensaciones sobre las explicaciones. Eso puede fascinar o frustrar, depende de lo que cada uno busque al darle al play.

114 minutos de cine británico que no se parece a casi nada. Filmin la tiene ya disponible, y para quien quiera acercarse al trabajo de un cineasta que hace exactamente lo que le da la gana con una cámara de 16 mm, el mar y un barco fantasma, este es el sitio.

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