‘La infiltrada’ fue uno de los éxitos sorpresa del cine español en 2024. Ahora, Prime Video recupera una película que comparte su ADN: ‘El sendero de la traición’ (1988), de Costa-Gavras, con Debra Winger como agente del FBI metida hasta el cuello en un nido de supremacistas blancos.

El paralelismo es inevitable. Dos mujeres infiltradas en entornos hostiles. Dos películas que usan la ficción para mirar de frente a las entrañas del fanatismo. Pero donde ‘La infiltrada’ buceaba en el terrorismo etarra, Costa-Gavras planta a su protagonista en la América profunda, entre granjeros del Medio Oeste que esconden algo mucho más oscuro que malas cosechas.
Winger interpreta a una agente que se hace pasar por trabajadora temporal del campo, «la chica de la cosechadora». Encaja tan bien en la comunidad rural que Gary Simmons, un viudo con dos hijos al que da vida Tom Berenger, se enamora de ella. Y ella de él. El problema es que ese mismo hombre al que besa por las noches la lleva a una cacería nocturna en los bosques. La presa no es un animal. Es un hombre negro. Costa-Gavras no se anda con metáforas.
El guion lo firmó Joe Eszterhas, el mismo tipo que escribió ‘Flashdance’, ‘Instinto básico’ y ‘Showgirls’. En sus memorias, Hollywood Animal, Eszterhas cuenta que todo el equipo le tenía miedo a Winger antes de empezar el rodaje. Su fama de temperamento difícil la precedía. Ocurrió lo contrario. Se comportó como una gran compañera. Eszterhas lo resume así: «Al final del rodaje, todos estábamos enamorados de ella».
La historia no salió de la nada. La primera secuencia se basa en el asesinato real de Alan Berg en 1984, un presentador de radio y abogado judío de Denver tiroteado por supremacistas. El mismo caso que Oliver Stone usó para ‘Talk Radio’, estrenada ese mismo año. La organización detrás del crimen se llamaba The Order, liderada por Robert Jay Mathews, y el FBI convirtió su desmantelamiento en prioridad absoluta. Eran los años ochenta, y los movimientos supremacistas estaban en pleno auge en media docena de estados.
Hay un detalle que merece párrafo aparte. En el reparto aparece Betsy Blair como la madre de Gary. Fue su última película. La misma actriz que estuvo nominada al Oscar por ‘Marty’ y que protagonizó ‘Calle Mayor’ de Bardem. En la vida real, Blair estaba en las antípodas de su personaje: acabó en las listas negras de Hollywood por sus simpatías izquierdistas, aunque nunca llegó a unirse al Partido Comunista. Que su carrera terminase interpretando a la madre de un supremacista blanco tiene algo de ironía involuntaria que el propio Costa-Gavras habría apreciado.
Y hablando de Costa-Gavras: el cineasta griego, nacido en 1933, sigue en activo pasados los noventa años. Nominado al Oscar por ‘Z’, premiado por el guion de ‘Desaparecido’, acaba de estrenar ‘El último suspiro’ en 2024, con Ángela Molina en el reparto. Hay directores que se retiran. Y hay directores que simplemente no saben hacerlo.
‘El sendero de la traición’ no es una obra maestra olvidada. Es algo casi mejor: una película que funciona como un reloj, que incomoda donde tiene que incomodar y que hoy, con el supremacismo blanco de vuelta en titulares, resulta más vigente de lo que nadie habría querido. Está en Prime Video. No hay excusa.



