‘Ruega por nosotras’ aterriza en San Sebastián con la película más necesaria de Monzón

Zoe Bonafonte y Manuela Calle han presentado en el Festival de San Sebastián ‘Ruega por nosotras’, lo nuevo de Daniel Monzón, una película que rescata uno de los episodios más oscuros y silenciados de la historia reciente de España: el Patronato de Protección a la Mujer.

La institución fue creada por la dictadura franquista con un objetivo que hiela: «redimir a la mujer inmoral». Lo más perturbador es que siguió operando diez años después del fin de la dictadura. Mujeres encerradas sin haber cometido delito alguno por quedarse embarazadas, mantener relaciones, escaparse de casa o simplemente resultar incómodas para sus familias. Eso ocurría en España a finales de los 70 y principios de los 80.

Bonafonte, a la que el público descubrió en ‘El 47’ —papel que le valió su primera nominación al Goya—, se mete en la piel de Ana, una joven acomodada a la que sus padres internan en el Patronato por considerar que está descontrolada. «Básicamente la meten ahí por querer ser libre y salir de fiesta», apunta la actriz. Calle interpreta a Sole, una joven de pueblo, luminosa y llena de vida con la que Ana construirá una amistad decisiva para resistir el encierro. Personajes de ficción que representan a mujeres de carne y hueso.

Con la excusa de probar una gilda —el pintxo más cinematográfico de Donosti—, las dos actrices desgranaron los ingredientes de la película. Si una gilda necesita tres elementos esenciales, la de Monzón lleva unos cuantos más: amistad, dureza, rebeldía y justicia. «Es el punto central. Un interés de Daniel como cineasta, pero también de todo el mundo involucrado en ella, que es querer que la gente sepa lo que pasó y que no se repita la historia», explica Bonafonte.

Construir a Ana y Sole obligó a las actrices a aproximarse a una realidad todavía marcada por el silencio y la escasez de documentación. «España es un país que tiene poca memoria histórica y creo que si el cine sirve como un lugar para retratar por lo que han peleado otras generaciones y evitar perder los derechos que han conseguido», defiende Bonafonte. Los espacios elegidos para el rodaje no funcionan como simple decorado: las habitaciones, los pasillos y las puertas cerradas transmiten el aislamiento y la disciplina bajo los que vivían las internas.

Y luego está lo que pica. El elemento piparra, como lo llaman ellas. Lo que duele y permanece después del primer impacto. «Que tienes más de 40 o de 50, esto estaba pasando mientras tú estabas vivo, que le podría haber pasado a tu madre», señalan ambas actrices.

Un dato que pone todo en contexto: en marzo de 2026, el Estado pidió perdón oficialmente a las supervivientes y reconoció el Patronato como un instrumento franquista de control y represión específica contra las mujeres. Décadas después de los hechos. Gracias, sobre todo, a la perseverancia de quienes se negaron a que su historia desapareciera.

‘Ruega por nosotras’ llega al Festival de San Sebastián con algo que el cine español necesita más a menudo: una historia real que estuvo demasiado tiempo guardada en un cajón, un director como Monzón que sabe manejar la tensión del encierro y dos actrices dispuestas a cargar con el peso de lo que nunca se contó. Hay películas que entretienen y películas que reparan. Esta quiere ser las dos cosas.

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