Once años en el olvido y de repente en el segundo puesto del ranking mundial de Netflix. ‘Extinction’, la coproducción española de terror posapocalíptico dirigida por Miguel Ángel Vivas, ha resucitado en la plataforma con una fuerza que nadie esperaba.

La película se estrenó en 2015 y pasó sin hacer demasiado ruido. La crítica no fue amable. Entertainment Weekly la despachó como una historia de supervivencia «bastante estándar», con personajes y secretos que no lograban elevarla por encima de la media de su género. Once años después, el algoritmo de Netflix ha decidido que merece otra oportunidad. Y millones de usuarios le han dado la razón.
La historia arranca nueve años después de que un virus haya convertido a la humanidad en monstruos. En un paisaje helado, dos hombres que se odian, Patrick y Jack, cuidan de una niña llamada Lu. La reaparición de los infectados les obliga a aparcar viejas cuentas si quieren sobrevivir. Clara Lago aparece en la segunda mitad como una misteriosa superviviente embarazada, un papel que la fuente describe como crucial para el desenlace.
Matthew Fox, al que el mundo conoció como Jack Shephard en ‘Perdidos’, encabeza el reparto junto a Jeffrey Donovan y la joven Quinn McColgan. Detrás de las cámaras, además de Vivas en la dirección, estaba Jaume Collet-Serra en la producción. La película adapta la novela ‘Y pese a todo’, de Juan de Dios Garduño, y fue una coproducción ambiciosa entre España, Hungría y Francia.
Lo curioso del caso es que ‘Extinction’ tenía todos los ingredientes para haber funcionado en su momento. Un director español con garra, un protagonista con tirón internacional, una actriz española con nombre propio y un productor que después ha firmado títulos enormes en Hollywood. Pero no cuajó. La crítica le pasó por encima y el público apenas se enteró de su existencia.
Ahora Netflix la ha colocado entre lo más visto del planeta. No es la primera vez que la plataforma rescata películas que el circuito tradicional enterró, pero el salto de ‘Extinction’ resulta llamativo por el tiempo transcurrido. Once años es mucho. Suficiente para que una película deje de existir en la conversación. Y sin embargo, ahí está, en el número dos mundial, demostrando que a veces el público llega tarde, pero llega.



