Isaac Berrocal ha comenzado a rodar ‘El Camino Borrado’, su segunda película tras ‘El Ritual de Huasao’. El rodaje se desarrolla íntegramente en la Comunidad de Madrid, entre Manzanares el Real, Colmenar Viejo, Cerceda y Leganés.

La película es una producción de El Ritual Producciones y AsomaCreaciones. Berrocal vuelve con un drama social inspirado en hechos reales. Él mismo lo ha dejado claro: «Se trata de un drama social con mucha fuerza y con la inspiración de un hecho real que me removió el estómago y me emocionó a partes iguales».
El director no se esconde detrás de los presupuestos. Sabe dónde trabaja. «De nuevo un proyecto denominado «micro» por el bajo coste, pero con un equipazo que lo va a dar todo para que en la pantalla sea un «mega»», ha comentado. Cine hecho con convicción y pocos recursos. Nada nuevo en el independiente español, pero no por eso menos necesario.
El reparto lo encabezan Charo Gabella, Juan Olivares y Ángel Mola. Les acompañan Chiti Abraira, Sarah Sanders y Karlos Aurrekoetxea. Un elenco que asume una historia con varias capas de conflicto social y sin intención de aligerar el peso de lo que cuenta.
Y lo que cuenta duele. ‘El Camino Borrado’ aborda la violencia de género desde una mirada que busca escapar de los lugares comunes, poniendo el foco no solo en las víctimas directas sino en todo su entorno. A eso se suma el desempleo en personas mayores, esa realidad de quien intenta reconstruir una vida profesional cuando las puertas parecen haberse cerrado todas a la vez.
Berrocal no se queda ahí. La película también toca la anorexia en la vejez, una problemática que apenas tiene visibilidad, y el impacto que las familias desestructuradas dejan en los hijos. Heridas que no se cierran cuando se producen. Se alargan. Se heredan.
Lo que define a Berrocal, al menos por lo que mostró en ‘El Ritual de Huasao’ y por lo que plantea aquí, es la voluntad de poner en el centro del relato a personas y situaciones que obligan a mirar donde normalmente se aparta la vista. No es cine cómodo. Tampoco pretende serlo. Con una producción modesta rodada entre pueblos de la sierra madrileña y el sur de la comunidad, ‘El Camino Borrado’ apuesta por la contundencia del tema frente al tamaño del presupuesto. Ahora falta ver si la pantalla le da la razón.



