Ha finalizado el rodaje de ‘Amor de Dios’, el primer largometraje de ficción de la cineasta Paula Palacios, protagonizado por Belén Rueda y Asier Etxeandia. El drama, nacido a partir de una idea original de Carlos Saura, se ha filmado entre Las Palmas de Gran Canaria, Madrid y París.

El origen del proyecto tiene algo de hallazgo casi accidental. Palacios, que ha estudiado danza española, flamenco y contemporáneo, cuenta que todo empezó en una conversación con un amigo: «Me contó que Carlos Saura tenía un guion que rendía homenaje a la escuela de danza ‘Amor de Dios’, que no llegó a rodar. Así comenzó esta aventura». Lo que iba a ser una adaptación de aquel guion acabó convirtiéndose en otra cosa. Gracias al programa Residencias de la Academia de Cine, Palacios encontró el tiempo para separarse del material original y construir su propia historia, alimentada por sus recuerdos aprendiendo a bailar y sus años en París.
El reparto lo encabezan dos pesos pesados. Belén Rueda, ganadora del Premio Goya, y Asier Etxeandia, dos veces nominado por ‘Dolor y gloria’ y ‘La novia’. La productora ejecutiva Lydia Palencia no esconde la satisfacción: «Su manera de prepararse sus papeles, cómo interiorizan los personajes y los hacen suyos haciéndolos crecer nos ha llevado al convencimiento de que nadie mejor que ellos podría haber encarnado a Sara y Felipe. La química entre ellos ha sido máxima».
Junto a ellos, tres incorporaciones que llaman la atención por lo que representan. La bailarina de origen francés Soleïla e Irene Tena, figura clave del Ballet Nacional de España, debutan como actrices. Les acompaña Tania Santana, que participa en algunos de los títulos más esperados del año. La dirección de fotografía lleva la firma de Beatriz Sastre.
La película explora una relectura del folclore español. Flamenco, danza contemporánea y artes visuales se cruzan en un relato que, además, pone en cuestión algo muy concreto: la supervivencia de espacios culturales frente a políticas urbanísticas que ignoran lo que la danza y sus figuras icónicas han aportado. No es solo una historia de baile. Es una pregunta sobre qué hacemos con los lugares que nos han dado identidad.
Paula Palacios (Madrid, 1983) llega al largometraje de ficción desde el documental social. Ese espíritu comprometido no desaparece aquí, sino que se filtra en una película que habla de arte, de memoria y de resistencia cultural. El proyecto ha formado parte de las Residencias de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas, un dato que sitúa a ‘Amor de Dios’ dentro de un circuito de desarrollo con respaldo institucional.
Con el rodaje cerrado, ‘Amor de Dios’ entra en fase de postproducción. Lo que queda por ver es cómo Palacios ha conseguido llevar al terreno de la ficción ese instinto documental que la define, y si la combinación de Rueda y Etxeandia con bailarinas debutando ante la cámara produce el choque que el material pide a gritos.



