La película de Alberto Marini reconstruye los atentados de Barcelona y Cambrils con un pulso narrativo firme, un reparto coral a la altura y una decisión clave: no convertir la tragedia en espectáculo.

‘Cronos’ toma su nombre del dispositivo que se desplegó aquel 17 de agosto de 2017 como reacción al atentado terrorista en La Rambla de Barcelona. Cuatro días. Desde el atropello masivo hasta la localización de los responsables. Eso es lo que abarca esta película de 118 minutos que funciona como un thriller pegado a los hechos, sin adornos ni concesiones al sentimentalismo fácil.
El guion es de Alberto Marini, italiano afincado en Barcelona que lleva años moviéndose por el cine y la televisión española con una solvencia que aquí se confirma. Suyas son las tres temporadas de ‘La Unidad’, que ya trataba el terrorismo islámico, y guiones como los de ‘Mientras duermes’, ‘El desconocido’ o ‘El 47’. El trabajo de documentación se nota. Las historias avanzan en paralelo, una de ellas nos lleva hasta Ripoll, y el conjunto mantiene un ritmo que no decae. Los diálogos suenan creíbles. No hay frases de película. Hay frases de gente real metida en una situación que les sobrepasa.
Una de las grandes virtudes de ‘Cronos’ es lo que decide no mostrar. La furgoneta arrollando a la gente en La Rambla no aparece en pantalla. Es una elección valiente y necesaria. Huye del morbo y del heroísmo barato que tantas producciones estadounidenses abrazan sin pudor cuando tocan este tipo de tragedias. Los personajes no son héroes. Son policías, mossos, agentes del CNI, personas haciendo su trabajo en medio del caos. Y eso le da a la película una verdad que se agradece.
El reparto coral es otro de sus puntos fuertes. Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Xavi Sáez, Pablo Derqui, Israel Elejalde, Mima Riera y Marina Esteve componen un elenco en el que todos están bien. No hay eslabones débiles. El choque entre los distintos cuerpos de policía y seguridad del Estado está retratado con precisión, sin caricatura. Y la irrupción de los políticos queriendo salir en la foto —Mariano Rajoy incluido— resulta especialmente lúcida. Marini consigue que esa dimensión política no reste fuerza a la trama central, la búsqueda de los culpables de 24 muertos y 153 heridos.
¿Es perfecta? No. El resultado es desigual en algunos tramos. Manejar tantas líneas narrativas en paralelo tiene un coste, y hay momentos en los que el equilibrio se resiente. Pero funciona. Los 118 minutos son los justos para contar lo que quiere contar, sin estirarse ni comprimirse.
‘Cronos’ no busca el golpe emocional fácil ni la lección de historia con subrayado. Busca reconstruir lo que ocurrió con rigor y con respeto. Y en un género donde la tentación del espectáculo siempre acecha, eso ya es mucho.



