Javier Bardem recibió a la prensa en el Festival de Venecia un día después de que ‘Búnker’, la nueva película de Florian Zeller, arrancara una ovación de quince minutos en la sala Grande del Lido. Con él al frente y Penélope Cruz a su lado, la película llegó a Italia con un dato que sorprende: pese a haber trabajado juntos ocho veces desde ‘Jamón, jamón’, es la primera vez que ambos interpretan a una pareja en pantalla.

«Nos asustaba que la cosa fuera por ‘Eyes Wide Shut’», reconoció Bardem. «Si se trataba de destrozarnos delante de la cámara, no íbamos a hacerlo. Pero rápidamente vimos que el argumento iba de reconectar, de tenerse en cuenta como seres humanos. Y entonces, sí». El actor da vida a un arquitecto que recibe la oferta de un tecnomillonario —interpretado por Paul Dano— para construir el búnker que da título al filme. La tentación. Mefistófeles llamando a la puerta.
De ahí saltó la pregunta inevitable. Si su personaje coquetea con el diablo, ¿lo ha hecho él alguna vez? Bardem no se escondió. «He hecho películas que son muy malas, pero no he tomado nunca una decisión únicamente motivada por el dinero». Y puso nombre y apellidos a la anécdota que lo demuestra: rechazó ‘Poseidón’, de Wolfgang Petersen, porque al mismo tiempo le llegó ‘No es país para viejos’, de los hermanos Coen. «Mientras rodaba la de los Coen, estrenaron la de Petersen y fui a verla en un cine de Tucson que estaba vacío, para comprobar lo que me había perdido». La sonrisa lo dijo todo. Un Oscar le dio la razón.
«Claro que cuesta decir que no al dinero. Todos queremos vivir bien», añadió. «Pero la frase «Enough is enough» tiene sentido. Me basta con tener lo suficiente para dar estabilidad a mi familia y, especialmente, a mis hijos hasta que ellos puedan buscarse su propia estabilidad».
La película también toca el tema de las pantallas y los menores. Bardem fue directo. «Me parece maravilloso que se limite el uso de redes sociales a los menores de 16 años, pero sé que es muy complicado llevarlo a cabo. Basta prohibir algo para que encuentren la forma de saltárselo». Contó que su hijo de 15 años lleva un año con móvil y que su hija de 13 aún no lo tiene. «En mi casa somos cuatro y hay mucho debate», zanjó, metiendo en el mismo saco el reggaetón y sus letras.
Cuando la conversación viró hacia el activismo político en Hollywood, Bardem le dio la vuelta a la pregunta. «¿Por qué convertimos en extraordinario que Susan Sarandon, Mark Ruffalo o yo mismo denunciemos el genocidio de Gaza? ¿Qué sociedad estamos construyendo en que algo tan obvio puede llamar la atención?». Sobre Sarandon y los trabajos que dice haber perdido por posicionarse, Bardem fue claro: «Creo que tiene mucho que ver con que es una mujer; tiene que ver con el desequilibrio de género en la industria».
Quince minutos de aplausos. Una película sobre la tentación del dinero. Y un actor que, al menos según su propia cuenta, eligió un cine vacío en Tucson antes que un cheque gordo. ‘Búnker’ ya tiene historia antes de salir de Venecia.



