Mikel Gurrea ha presentado en el Festival de San Sebastián ‘Sants’, su segunda película tras el elogiado debut de ‘Suro’. La cinta, participada por RTVE, vuelve a contar con Victoria Luengo como protagonista y nace de una obsesión muy concreta: una iglesia cerrada en su propio barrio.

«Una iglesia cerrada es como una caja fuerte llena de tesoros. Alguien podría robarla». Así de directa fue la chispa. Gurrea vive en el barrio barcelonés de Sants y un día reparó en la contradicción: un barrio con nombre religioso y una ermita siempre con la puerta echada. De ahí tiró del hilo hasta sumergirse en el robo de arte sacro en España, una tradición que él mismo describe como «larguísima de décadas y súper documentada».
La historia sigue a Lali, una mujer a la deriva que regresa para cuidar de su madre y acaba cruzándose con Rosario, líder de una banda de ladrones de imágenes religiosas. Para construir ese mundo, Gurrea llegó hasta Erik el Belga, uno de los ladrones de arte sacro más prolíficos del país. Una frase suya le marcó el camino: «Yo saco figuras de lugares donde la gente no les hace caso y las llevo a personas que lloran cuando se las llevo. Lo mío sí que es devoción». Esa ambigüedad moral vertebra a la líder de la banda.
La película muestra con detalle los preparativos de cada golpe. El traslado de las tallas, la precisión necesaria, los procesos paso a paso. «Creo que eso es súper cinematográfico», reconoce Gurrea. Pero ‘Sants’ no se queda en el oficio del robo. La delicadeza para vestir santos se mezcla con el aprendizaje de cuidar a un ser querido enfermo. «Es difícil enfermar en una ciudad o cuidar con el ritmo que tienen los residentes», apunta el director.
Si ‘Suro’ nació de su experiencia como temporero en los bosques de Girona, esta segunda película sale de lo que ve cada día al abrir la puerta de casa. El tejido asociativo del barrio, la necesidad de comunidad en ciudades devoradas por el turismo masivo. Lali encuentra en esa banda de ladrones exactamente eso: un grupo que funciona como familia. Gurrea no disimula su lectura política: «El mundo hacia el que nos están catapultando va de aislarnos más para que no tomemos conciencia de lo colectivo».
Victoria Luengo no se limitó a recibir un guion. Participó desde la escritura, con improvisaciones y viajes al desierto de las Bardenas para dar forma a Lali. «Todo eso le da una fundación al personaje que cuando escribes el guion vuela mucho más», explica Gurrea. Aunque al principio intentó escribir sin pensar en ella, la evidencia era demasiado clara. Cuando finalmente confirmó a su pareja y productoras que quería a Luengo, la respuesta fue unánime: «Ya lo sabíamos, claro».
Gurrea también habló del acceso al cine y de quién tiene el privilegio de poder imaginar. Él estudió gracias a una beca, pero reconoce que incluso así partía de una clase media que le permitió llegar a la universidad pública. «Se nos está privando de muchas miradas y muchos relatos», advierte. Una reflexión que conecta directamente con lo que cuenta ‘Sants’: personas que sobreviven con lo que tienen y encuentran en lo colectivo una forma de resistencia.



