‘La bola negra’: Los Javis trenzan tres épocas, Lorca y el silencio que partió España en dos

Javier Ambrossi y Javier Calvo firman con ‘La bola negra’ una película que entrelaza tres historias separadas por décadas pero unidas por una misma herida: la del amor silenciado, la identidad reprimida y las dos Españas que nunca terminaron de mirarse a la cara.

El título no es metafórico a medias. «Echar la bola negra» era el gesto con el que se vetaba a alguien en los casinos y círculos sociales. Un repudio formal. Y eso es exactamente lo que le ocurre a Carlos, un joven homosexual rechazado como socio del casino de Granada en 1932 por su condición conocida. Su historia adapta una obra inacabada de García Lorca. No una cualquiera: una que el poeta dejó sin terminar y que Los Javis rescatan como punto de partida para algo mucho más grande.

La segunda línea temporal nos lleva a 1937, en plena Guerra Civil. Sebastián y Rafael: un cadete franquista y un alto mando republicano herido al que debe custodiar. Esta parte adapta ‘La piedra oscura’, la obra dramática de Alberto Conejero. La tercera sucede en 2017 y es la única historia original: Alberto, un hombre que recibe unos manuscritos misteriosos de un abuelo al que nunca conoció, combatiente del bando sublevado.

Tres tiempos. Tres hombres. Un mismo silencio.

La película arranca con una imagen que ya se ha convertido en su póster. El joven Sebastián huye de su pueblo, bombardeado por la aviación italiana, y trepa por los escombros de una escultura de San Sebastián mártir. Usa las flechas que atraviesan el torso del santo para izarse sobre él. No es decoración. San Sebastián es uno de los primeros símbolos de la cultura homosexual desde el siglo XIX, referenciado por Wilde, Proust y Mishima. Ambrossi y Calvo lo saben y lo usan con una precisión que desarma.

La ambición visual de la película hunde sus raíces en la tradición pictórica española. Se percibe el costumbrismo de Murillo, la violencia teatral de Goya —con ecos directos de ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’—, todo filtrado por esa estética marginal y humanista que Los Javis han convertido en marca propia. No imitan. Resignifican.

Guitarricadelafuente aporta un tema original, ‘La nieve’, cuyo verso «De carne y lucero es mi cruz» conecta directamente con los ‘Sonetos del amor oscuro’ de Lorca, la inspiración central de la película. Hay una escena en la que se recita íntegramente uno de esos poemas. La fuente la describe como una de las más bellas del cine español contemporáneo. No es poca cosa.

Lo que vertebra las tres historias no es solo la orientación sexual de sus protagonistas. Es el silencio como forma de destrucción. El amor que no se nombra. La identidad que se entierra. Las palabras que nunca se encienden. Los Javis trenzan homosexuales, transexuales, pobres y marginados en una constelación de personajes unidos por lo mismo: la incomunicación que devasta tanto a dos amantes como a dos Españas.

‘La bola negra’ no parece una película que busque agradar. Parece una que busca arder.

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