La nueva película de Yoon Dan-bi se ha presentado en la sección New Directors del Festival de San Sebastián 2026. ‘The World Before’ cuenta la historia de dos adolescentes que redescubren, casi sin darse cuenta, que ya no son niños.

Hay una escena que lo resume todo. Jin y Dujae, dos adolescentes que llevan años sin verse, se bañan juntos como hacían de críos. El agua, la luz del sol, el juego. Todo huele a infancia recuperada. Pero al salir del mar algo se quiebra. Él la mira de otra manera. Desaparecen las risas, el contacto físico, los diálogos. El silencio se instala entre los dos y ya no se va.
Lo que sigue es igual de preciso. Llegan a una casa abandonada para que Jin se cambie de ropa. Ella lo observa a través de un cristal. Él espera fuera. Las dos figuras se superponen en el reflejo de la puerta y el deseo ocupa el espacio que antes llenaba la inocencia. No queda rastro de los niños que nadaban minutos antes.
Yoon Dan-bi construye toda la película sobre esa distancia invisible. Jin y Dujae nunca terminan de encontrarse, por muy cerca que estén. Hay dos velocidades, dos formas de mirar el mundo, dos maneras de procesar lo que significa crecer. El cristal de esa escena funciona como metáfora permanente: siempre hay algo que los separa, aunque no se vea.
La directora consigue algo difícil. Hacer visible un proceso que normalmente es invisible. Madurar no es un acontecimiento, es un tránsito lento que se interioriza en silencio. ‘The World Before’ lo captura en dos momentos concretos, dos giros de mirada que lo cambian todo. Un recurso mínimo con un efecto enorme.
El relato no esquiva el dolor que acompaña a esa transformación. Crecer convierte lo vivido en recuerdo o en trauma, y las lágrimas y los abrazos llegan porque no hay forma de evitarlos. La película de Yoon Dan-bi se mueve en ese territorio con una puesta en escena que confía en la imagen y en el silencio más que en las palabras.
‘The World Before’ llega a San Sebastián dentro de una sección, New Directors, que históricamente ha servido como escaparate para cineastas con una voz propia todavía por descubrir para el gran público. Lo que Yoon Dan-bi hace aquí con dos cuerpos, un cristal y un cambio de luz sugiere que esa voz ya está perfectamente formada.



