Jesse Eisenberg compite en San Sebastián con ‘The Debut’ y pone a Julianne Moore en la carrera del Oscar

Jesse Eisenberg presenta en el festival de San Sebastián ‘The Debut’, su tercer largometraje como director, una comedia con Julianne Moore y Paul Giamatti que ya ha metido a la actriz en las quinielas del Oscar.

Moore interpreta a un ama de casa aburrida que decide presentarse a las pruebas de un musical. En su día fue actriz aficionada. Ahora, aplastada por la rutina, se agarra a esa última oportunidad. Por diversos accidentes acaba siendo elegida para el reparto, pero la presión del director del musical —Giamatti— la empuja hacia la locura. Eisenberg no solo dirige y actúa en un papel secundario: también escribió el guion y compuso el propio musical.

Un musical que él mismo califica de «tonto». «Pues es el mejor musical que soy capaz de crear. Me lo tomé muy en serio, aunque no soy Lin-Manuel Miranda», reconoce. Y ahí está la gracia. Para que la comedia funcione, el musical tenía que ser ridículo. «Imagínate que se lanzaran a un Shakespeare: su drama no dejaría nacer a las risas».

Lo que late debajo es algo más personal. Eisenberg lleva con esta historia desde crío. «Cuando yo tenía siete años, vivía en Nueva Jersey, con muy pocos amigos. Hasta que empecé a hacer teatro y todo el mundo me recibió con los brazos abiertos. Me cambió la vida». ‘The Debut’ es, en el fondo, una carta de amor a la interpretación y a la comunidad que se forma alrededor de ella. «Es que amo este trabajo y amo cómo se construye una comunidad», explica. «Me encanta ver grupos en acción. Me fascina ver a los niños cuando juegan a Dragones y mazmorras, y lo disfrutan con una seriedad aplastante».

¿Y qué pasa con la paradoja de que Moore pueda ganar el Oscar interpretando a una actriz malísima? «Sería maravilloso. Escribí pensando en ella y tuve suerte de que aceptara el proyecto». Sin plan B, aparentemente.

El propio Eisenberg —candidato al Oscar por ‘La red social’ y al mejor guion por ‘A Real Pain’— no ha necesitado escuela de cine para dirigir. Ha absorbido de cada rodaje. De Woody Allen —del que ‘The Debut’ es claramente deudora— aprendió una manera «muy directa y sencilla» de rodar. De ‘Vivarium’, cómo se filma una película surrealista. «Nunca me han mirado por encima del hombro», asegura sobre su salto entre disciplinas.

La entrevista en San Sebastián dejó un momento que no tiene nada que ver con el cine. Preguntado por si los actores deben manifestar sus opiniones políticas, Eisenberg reveló que donó un riñón durante una visita a Ucrania en enero para ayudar y recaudar fondos. «No digo que todo el mundo lo haga, pero se puede vivir sin uno. Solo controlo que ya no puedo tomar ibuprofeno. Y en países en guerra se necesitan órganos para trasplantes». Una declaración que deja el resto de la rueda de prensa en otro plano.

‘The Debut’ compite en la sección oficial de San Sebastián. Y Eisenberg, que arrancó llorando en una clase de interpretación siendo un crío, ha convertido aquel descarrilamiento en la materia prima de su tercera película. Ahora es Moore quien pierde el control. Pero esta vez, las risas están calculadas al milímetro.

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