Alejandro Amenábar ha regresado al Festival de Sitges para conmemorar el trigésimo aniversario de ‘Tesis’, la película que lo puso en el mapa del cine español en 1996.

El director ha pasado por el festival catalán en el marco de una conversación con Ángeles Caso, recogida por la enviada especial de RTVE Conxita Casanovas. Treinta años después de su estreno, ‘Tesis’ sigue siendo una de esas películas que definen una generación de espectadores.
Sitges es territorio natural para una celebración así. La ópera prima de Amenábar encajaba como un guante en un festival dedicado al fantástico y al terror, y el tiempo no ha hecho más que confirmar su peso dentro del género en España. Pocas películas españolas de los noventa pueden presumir de seguir generando conversación tres décadas después.
‘Tesis’ llegó en 1996 con un Amenábar de veinticuatro años y lo cambió todo para él. Fue el punto de partida de una carrera que lo llevaría a ‘Abre los ojos’, ‘Los otros’ o ‘Mar adentro’. Pero hay algo en aquella primera película, en su manera de hablar sobre la violencia como espectáculo y nuestra fascinación por mirar lo que no deberíamos, que no ha envejecido ni un día. Si acaso, ha ganado vigencia.
Que Amenábar elija Sitges para marcar este aniversario tiene todo el sentido. Es volver al lugar donde una película así siempre fue de casa.



