La ópera prima de la directora francesa Marion Le Corroller se ha alzado con el premio a la mejor película de la sección oficial Fantàstic en la 59.ª edición del certamen catalán. Una comedia negra y sangrienta que traduce la precariedad juvenil en mutaciones corporales grotescas y que llegará a los cines españoles el próximo 6 de noviembre.

‘Sanguine’ parte de una premisa tan absurda como incómoda: una epidemia misteriosa golpea a los jóvenes trabajadores y provoca en sus cuerpos transformaciones imposibles. Hay quien suda sangre. Hay quien crece sin control. En el centro de todo, una estudiante de medicina que intenta entender qué les ocurre a sus pacientes hasta que descubre que ella misma está cambiando.
Le Corroller no sacó la idea de la nada. Estudió finanzas durante cinco años y conoció de cerca las presiones del mundo empresarial antes de pasarse al cine. «Quería contar mi historia, pero no de una manera demasiado dramática. Prefería hacerlo con cinismo, ironía y mucho humor negro», explicó la cineasta durante su paso por el festival. Esa mezcla de rabia contenida y mala leche es exactamente lo que el jurado, presidido por Giona A. Nazzaro, director artístico de Locarno, ha premiado con los 20.000 euros del galardón principal.
La película ya había pasado por el Festival de Cannes antes de aterrizar en Sitges. Y con este premio, Le Corroller se convierte en la quinta mujer que gana la sección oficial en la historia del certamen, después de Jennifer Lynch en 2008, Karyn Kusama en 2015, Veronica Franz en 2024 y Emilie Blichfeldt el año pasado. Cinco en casi seis décadas. El dato habla solo.
El cine asiático también dejó huella en el palmarés. Joko Anwar se llevó el premio a la mejor dirección por ‘Ghost in the Cell’, una mezcla disparatada de terror sobrenatural y humor negro ambientada en una prisión de máxima seguridad. Yeon Sang-ho, el responsable de ‘Train to Busan’, fue reconocido por los efectos especiales de ‘Colony’. Y el japonés Kohei Kadowaki ganó el mejor largometraje de animación con ‘We Are Aliens’. Fuera de concurso, ‘Hope’, del surcoreano Na Hong Jin, fue uno de los grandes acontecimientos del festival.
Jasmine Trinca recibió el premio a la mejor interpretación femenina por ‘The Spiral’, el thriller sobrenatural de Paolo Strippoli, que además se llevó el Méliès de Plata europeo. El francés Benoît Magimel ganó el de mejor actor por ‘Historias de la noche’, de Léa Mysius. Y ‘Buddy’, de Casper Kelly, esa especie de Barrio Sésamo homicida protagonizada por un unicornio naranja convertido en estrella de un programa infantil, se llevó el premio al mejor guion tras una proyección con entradas agotadas que acabó en fiesta colectiva.
El premio especial del jurado fue para ‘Drag’, producida por Danny DeVito, uno de los invitados de honor de esta edición. La mejor fotografía reconoció el trabajo de Raphaël Vandenbussche en ‘Océano Titánico’, de la griega Konstantina Kotzamani. Y el Gran Premio del Público recayó en ‘Wildwood’, de Travis Knight, el cineasta vinculado al estudio LAIKA que ya firmó ‘Kubo y las dos cuerdas mágicas’.
Pero el titular se lo lleva ‘Sanguine’. Una película que convierte el agotamiento laboral en carne deforme y el discurso sobre la explotación juvenil en género de terror. El 6 de noviembre se verá en cines españoles si lo que funcionó en Cannes y Sitges conecta también con el público de sala.



