Kevin Bacon y Kyra Sedgwick llevaron su película familiar al festival de Sitges para su estreno europeo. ‘Family Movie’, nacida durante el confinamiento, es una comedia de terror rodada en casa, con sus dos hijos y con más corazón que presupuesto.

La historia de cómo nació este proyecto suena casi a guion. La pandemia encerró al matrimonio en su granja de Connecticut, la misma que conservaron después de perder casi todos sus ahorros en la estafa de Bernie Madoff. Sus hijos, Travis y Sosie Bacon, llegaron desde la costa Oeste. Y alguien lanzó la pregunta. «¿Y si no volvemos a trabajar fuera? ¿Seríamos capaces de hacer una película en casa?», recuerda Bacon. La respuesta fue sí.
En ‘Family Movie’, Bacon da vida a un director de películas de serie Z, ignorado por los festivales y destrozado por la crítica, que hipoteca su granja para rodar un último filme en su propia casa. Sedgwick interpreta a su esposa y musa, con una tendencia a resolver cualquier desencuentro trivial con un asesinato. Travis y Sosie encarnan a los hijos del protagonista, veinteañeros hartos del fiasco paterno. Una oda al cine de terror y un homenaje a quienes hacen cine sin pensar en dinero y sin que el fracaso les detenga.
«Aceptamos que la haríamos por muy poco dinero, sin grandes ambiciones económicas y que no nos tomaríamos en serio. Somos impostores profesionales. Y aquí estamos», resume el actor. Los Smith de esta comedia serían el reverso tenebroso de los Bacon. Pero Kevin Bacon es una estrella mundial, muy por encima incluso de lo que sugiere su filmografía.
A sus 68 años, el de Filadelfia no ha perdido ni un gramo de hambre. Lo dice con una convicción que no suena a frase ensayada: «Sigo pensando al 100% en mejorar, trascender y hacer algo impactante; sintiendo la pasión del principio. Tengo la misma hambre que cuando tenía 18 años. No sé cómo llamarlo, es lo que me mueve». Y lo demuestra. En los últimos tiempos se ha volcado en películas pequeñas, en títulos que le atraigan, e incluso ha abrazado la televisión con series como ‘I Love Dick’, ‘The Following’ o ‘City on a Hill’.
De Sitges también se trajo una reflexión sobre las salas de cine. El matrimonio ha peleado por estrenar ‘Family Movie’ en cines antes de su paso a plataformas. Bacon lo tiene claro: «Creo en la experiencia de estar con otras personas y consumir cine en una sala es algo que no se puede replicar en casa». Y lo ilustra con una anécdota. Fue a ver la nueva ‘Agárralo como puedas’ a las diez de la mañana, solo en la sala. Entró una mujer y se sentó cerca. «La escuché reírse en unas partes y ella a mí en otras. Ahí está la grandeza de las salas: en la oscuridad callas y escuchas. Olvidas el móvil, compartes una experiencia».
Bacon también habla de Clint Eastwood y de lo que significó rodar ‘Mystic River’ con él. «Me mostró la calma, la claridad, la ausencia de drama alrededor del proceso de filmación. Todavía me encanta ese tipo de silencio, de defender la concentración y poner el trabajo en primer lugar para no hacer mierda. De él aprendí a saber cuándo ya tienes lo que quieres en una toma, y a veces es a la primera. No hace falta repetir por repetir, solo por aparentar ser duro».
Un tipo que huyó de Hollywood cuando ‘Footloose’ reventó taquillas, que renegó durante años de ‘Temblores’ y que tuvo que digerir convertirse en meme viviente con la teoría de los seis grados. Ahora, 38 años de matrimonio después, rueda en su granja con su mujer y sus hijos una película de terror casera. Y sigue con hambre. Eso no se finge.



