El largometraje dirigido por Judith Godrèche y basado en la novela autobiográfica de la Premio Nobel de Literatura Annie Ernaux se ha llevado el premio a la mejor película del 32 Festival de Cine Francés de Málaga. El palmarés, anunciado este jueves, deja un mapa de nombres y películas que merece la pena repasar.

El jurado ha reconocido en ‘Mémoire de fille’ «su complejidad, que lleva al espectador por caminos que transitan lo inesperado dentro de la ficción». También ha señalado cómo el carácter autobiográfico de la historia rompe con las estructuras narrativas convencionales para construir un relato de contrastes donde «la vida merece la pena vivirla». Una declaración de intenciones que dice mucho sobre el tipo de película que es.
La cinta nació del encuentro creativo entre Godrèche y Ernaux. Las dos mantuvieron numerosas conversaciones durante el desarrollo del proyecto. La escritora compartió con la cineasta materiales y recuerdos que no habían formado parte del libro original. El resultado es una adaptación que profundiza en la construcción de la memoria, la identidad y la emancipación femenina. No es una simple traslación de página a pantalla.
Otro nombre fuerte del palmarés es Louis Clichy, que se ha llevado el premio a la mejor dirección por ‘Le Corset’, película franco-belga que además ha obtenido el premio del público. Doblete merecido, a juzgar por lo que describe el jurado: «representar el concepto de revolución a través de los detalles en la ficción, que movilizan a un cuerpo para liberarlo de su rigidez y la opresión que lo paraliza». Clichy parte de una experiencia autobiográfica vinculada al uso de un corsé durante la infancia para construir una historia sobre el cuerpo, sus limitaciones y la posibilidad de liberarse de lo que lo condiciona.
El premio a la mejor interpretación ha sido concedido ex aequo a la actriz francesa Lila Gueneau, por ‘À bras-le-corps’, y al actor centroafricano Bradley Fiomona, por ‘Congo Boy’. El jurado ha valorado «dos interpretaciones que sostienen sus películas desde mundos tan diferentes», destacando su capacidad para construir personajes que articulan la fuerza emocional y narrativa de cada historia. Dos trabajos que no podrían ser más distintos y que precisamente por eso tienen sentido juntos en un mismo reconocimiento.
‘Congo Boy’, dirigida por Rafiki Fariala, se ha llevado también el premio del jurado joven. Su veredicto deja una frase que vale por sí sola: «La realidad no es un drama, sino que simplemente es». Una película donde la esperanza no se impone, se contagia.
El palmarés lo cierra el premio al mejor cortometraje, otorgado a ‘Apnées’, de Nicolas Panay. El jurado de estudiantes de la Alianza Francesa de Málaga lo ha definido con precisión: «El cortometraje no cuenta solamente la historia de un hombre al que le falta el aire. Cuenta también la historia de una sociedad que se ha olvidado de dejarnos respirar». Difícil resumir mejor las presiones del mundo laboral y la conciliación en una sola imagen.
El 32 Festival de Cine Francés de Málaga deja un palmarés donde el cuerpo, la memoria y la identidad cruzan todas las películas premiadas. No parece casualidad. Godrèche, Clichy, Gueneau, Fiomona, Panay. Nombres que conviene apuntar.



