La película de Michael Dweck y Gregory Kershaw ha ganado el galardón dotado con 10.000 euros en la 74ª edición del Zinemaldia, imponiéndose entre las cinco cintas que competían en la sección organizada por el festival y Basque Culinary Center.

‘Burgundy’ no es un documental al uso ni una ficción convencional. Lo que proponen los dos directores estadounidenses es una mezcla onírica entre ambos territorios para retratar la cultura del vino en la región de Borgoña. Tradición heredada, rituales de lujo, placer. Todo envuelto en una atmósfera que difumina las fronteras entre lo real y lo inventado.
El jurado que ha decidido el premio tenía nombres con criterio de sobra. Isabel Coixet como presidenta, la periodista gastronómica Cristina Jolonch y el cocinero, escritor y psicólogo Xabi Gutierrez. Cinco películas optaban al galardón. ‘Burgundy’ se quedó con él.
La sección Culinary Zinema lleva años siendo uno de los espacios más singulares del festival donostiarra. Cine y gastronomía en diálogo directo. Y esta edición lo llevó un paso más allá con una cena temática tras la proyección de la película ganadora. Tres chefs de la comunidad BCC Alumni —Álex Lizarraga y Édgar Jiménez, del restaurante Milla Lore, y Antonio Belotti, del Restaurante 887, los tres en Donostia— diseñaron una experiencia de inspiración francesa que trasladaba a la mesa lo que la película cuenta en pantalla.
El bodeguero Bertrand Devillard estuvo presente en la velada junto a parte del elenco del filme. El maridaje se completó con vinos de Château de Chamirey y Domaine des Perdrix, dos bodegas del propio Devillard. Borgoña en copa y en celuloide.
Lo interesante de ‘Burgundy’ está en su apuesta formal. Mezclar ficción y no ficción para hablar de vino podría sonar a capricho estético, pero Dweck y Kershaw ya demostraron en trabajos anteriores que ese terreno híbrido es donde mejor se mueven. Que Coixet y el resto del jurado hayan premiado esa mirada dice bastante sobre lo que Culinary Zinema busca: películas que no se limiten a documentar, sino que encuentren una forma propia de contar.
San Sebastián sigue siendo el único gran festival europeo capaz de sostener una sección donde el cine se sienta a la mesa. ‘Burgundy’ se lleva los 10.000 euros y la confirmación de que su manera de mirar Borgoña ha convencido a quienes mejor podían juzgarla.



