Del Toro rechazó Harry Potter, hizo ‘El laberinto del fauno’ y cambió el cine fantástico para siempre

Guillermo Del Toro dijo no a dirigir una entrega de Harry Potter. Lo que hizo después fue crear ‘El laberinto del fauno’, una película que acaba de cumplir 20 años y que sigue golpeando igual que el primer día.

La historia detrás de esa decisión es puro Del Toro. El director mexicano llevaba años llenando un cuaderno con notas para una película que todavía no tenía nombre ni forma definida. Un día lo olvidó en un taxi de Londres. Lo dio por perdido. Pero el taxista se lo devolvió dos días después. Del Toro se lo tomó como una señal del destino. Tenía que hacer esa película.

Y entonces llegó la oferta de Harry Potter. Del Toro lo contó con su franqueza habitual: «A mí me encantaban los libros, me encantaban, me parecían hermosísimos. Y la primera, la segunda… la primera era muy muy para niños, con colores, y yo dije: yo creo que deben de ser mucho más oscuras. […] Yo creo que todo pasa por una razón. A veces sí me pregunto, pero pues mira, en lugar de hacer un cuento de hadas de alguien más, hice El laberinto del fauno».

Lo que hizo después tiene su punto de ironía. Del Toro convenció a su amigo Alfonso Cuarón de que aceptara el proyecto que él acababa de rechazar. «Guillermo me empujó a hacer Harry Potter, yo no quería hacer Harry Potter…», ha reconocido Cuarón. Del Toro le dijo que si contaba la historia con honestidad terminaría dejando su propia huella. Cuarón le hizo caso y dirigió ‘El prisionero de Azkaban’, la entrega que cambió el tono de toda la saga. Mientras tanto, Del Toro se fue a construir su propio cuento de hadas. Uno bastante más oscuro.

Financiar ‘El laberinto del fauno’ fue un calvario. Ningún estudio estadounidense quiso respaldarla. La película salió adelante gracias a la productora del propio Del Toro, Tequila Gang, junto a Esperanto Filmoj —la compañía de Cuarón— y Estudios Picasso / Telecinco Cinema. Costó 14 millones de euros. Recaudó más de 80. Las cuentas, al final, le dieron la razón a todo el mundo menos a los que dijeron que no.

Protagonizada por Ivana Baquero, Sergi López, Maribel Verdú y Doug Jones, la cinta representó a México en los Oscar y fue la mejor valorada por la crítica internacional en su año de estreno, 2006. Del Toro la concibió deliberadamente como la hermana espiritual de ‘El espinazo del diablo’, pero invirtiendo cada elemento. Si aquella era masculina, diurna, seca y ambientada en el final de la Guerra Civil, ‘El laberinto del fauno’ debía ser femenina, nocturna, boscosa y situada en la posguerra franquista de 1944, con la resistencia de los maquis en las montañas.

El rodaje casi lo destruye. Del Toro lo recuerda como una de las peores experiencias de su vida por la exigencia física y mental. Apenas dormía y llegó a perder 80 kilos durante la producción. Aun así, la considera una de sus películas favoritas, solo por detrás de ‘La forma del agua’.

Veinte años después, ‘El laberinto del fauno’ sigue siendo la prueba de que rechazar el camino fácil a veces es la mejor decisión creativa que puede tomar un director. Del Toro tenía un cuaderno, un taxista honrado y una convicción. Con eso bastó para levantar una de las películas fantásticas más importantes del siglo.

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