Inés Toharia gana el Premio Josefina Molina en Sitges con ‘Márgenes oscuros’

La guionista y directora madrileña se lleva por unanimidad el II Premio de Guion de Largometraje Fantástico de Autoría Femenina, dotado con 10.000 euros e impulsado por Fundación SGAE y el Festival de Sitges, con un guion que explora la preservación fílmica desde el género fantástico.

Inés Toharia (Madrid, 1975) ha escrito una historia sobre memoria cinematográfica y el jurado no ha tenido dudas. Unanimidad. Su guion ‘Márgenes oscuros’ ha sido elegido entre 29 originales procedentes de España y Latinoamérica, y el jurado ha destacado su «elevada calidad literaria y la sensibilidad cinéfila», además de «su originalidad, su perspectiva renovadora dentro de la tradición del género fantástico y su capacidad para abordar un rol femenino huyendo de cualquier tópico o condescendencia».

El premio lleva el nombre de Josefina Molina, fallecida el pasado mes de mayo, y Toharia no separa una cosa de la otra. «Recibir el Premio Josefina Molina es un honor enorme y este año tiene una emoción especial por su reciente pérdida», ha reconocido. La guionista tenía el texto bastante avanzado cuando murió la cineasta: «Su muerte me afectó y, de alguna manera, creo que fue el impulso que necesitaba para encerrarme, retomarlo y tratar de llevarlo hasta el final».

‘Márgenes oscuros’ presenta a Alicia, una técnica de un archivo cinematográfico que descubre algo inexplicable en una misteriosa película muda de 1929. Su investigación desdibuja la frontera entre las imágenes y la realidad. El guion nace del mundo de la preservación fílmica, un terreno que Toharia conoce bien como cofundadora de la librería El Grifilm. «Nunca sabes del todo qué puedes encontrarte: materiales que se creían perdidos, películas incompletas, imágenes que nadie ha visto durante décadas… Hay algo casi naturalmente fantástico en todo eso», explica.

Lo que late debajo es una reivindicación clara. La autora quería dar visibilidad a archivistas, investigadores, restauradores y técnicos que recuperan el patrimonio cinematográfico. «Es un trabajo apasionante, pero muchas veces invisible, y sentía que esas personas merecían ocupar el centro de una historia». La película no busca lo fantástico en la acción o el enfrentamiento, sino en algo más íntimo: «La memoria, el olvido, la pérdida, lo que permanece y lo que ha sido borrado».

El jurado ha estado formado por Mònica Garcia i Massagué, directora general de la Fundación Sitges; Violeta Kovacsics, crítica cinematográfica y profesora; Elisa Puerto Aubel, guionista y asesora de guiones vinculada a CIMA, y Óscar Aibar, director y guionista. Se reunieron en Barcelona para deliberar sobre los 29 guiones presentados a la convocatoria. En la primera edición del premio, la guionista Ángeles Huerta se lo llevó con ‘Lampreas’.

El galardón, impulsado por Fundación SGAE y el Festival de Sitges, nació con un objetivo concreto: abrir espacio a nuevas voces en un género que sigue fuertemente masculinizado. Toharia, socia de CIMA, encaja en esa búsqueda con un guion que además conecta directamente con el legado de quien da nombre al premio. Como ella misma resume: «Lo siento no solo como un reconocimiento al guion, sino también como una invitación a continuar ese camino que nos abrió Josefina Molina».

Hay algo coherente en que un premio dedicado a la memoria de una pionera lo gane una historia sobre preservar lo que otros hicieron antes de nosotros. ‘Márgenes oscuros’ habla de una película muda de 1929 y de una mujer que se niega a dejar que desaparezca. El gesto, dentro y fuera del guion, es el mismo.

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