‘Kakeru’: Koreeda abraza la ciencia ficción para hablar de lo que nunca se supera

Hirokazu Koreeda ha pasado por Sitges con ‘Kakeru’, una película que lleva su obsesión por los lazos familiares a un territorio nuevo: el de la inteligencia artificial y los humanoides. Y lo hace sin perder ni un gramo de lo que le convierte en uno de los cineastas más importantes del cine contemporáneo.

La premisa golpea desde el primer momento. Una pareja que ha perdido a su hijo decide acoger en casa a un humanoide creado a su imagen. Un niño artificial diseñado para ocupar el hueco de quien ya no está. Lo que arranca como un intento desesperado de esquivar el dolor se transforma en algo mucho más complejo, más luminoso y más inquietante de lo que ninguno de los protagonistas podía prever.

Koreeda se adentra por primera vez en la ciencia ficción, pero que nadie espere naves ni distopías. El futuro cercano que plantea ‘Kakeru’ es apenas un escenario. Lo que le importa de verdad es la pregunta que late debajo: ¿puede la tecnología devolvernos a quienes amamos? La respuesta, como casi todo en su cine, no es sencilla.

La película, presentada en la Sección Oficial del 79.º Festival de Cannes antes de llegar a la 59.ª edición del Festival de Sitges dentro de la Sección Oficial Fantàstic Competición, trabaja el duelo desde un ángulo envenenado. La negación de la pérdida ya no es solo una fase psicológica. Aquí es una opción tecnológica. Puedes mantener a tu hijo en casa. Puedes abrazarlo cada mañana. Pero lo que abrazas no es él. Koreeda no juzga a sus personajes por tomar esa decisión. Los observa. Los entiende. Y eso duele más que cualquier condena.

Donde la película encuentra sus momentos más demoledores es en la mirada hacia los propios humanoides. Estos seres, creados para satisfacer el vacío de otros, empiezan a desarrollar algo que se parece demasiado a la conciencia. Descubren que su existencia está construida sobre el recuerdo de alguien que ya no vive. Que quienes les rodean no les quieren a ellos, sino a quien representan. Esa paradoja es un puñetazo silencioso.

Haruka Ayase encabeza un reparto que incluye a Daigo y al joven Rimu Kuwaki en el papel del pequeño Kakeru. Les acompañan Nana Seino, Kanichiro, Hinata Hiiragi, Kimiko Yo y Min Tanaka. Kuwaki carga con la parte más difícil: dar vida a alguien que técnicamente no la tiene, y hacerlo con la fragilidad suficiente para que el espectador olvide que es una máquina.

El director de ‘Un asunto de familia’ —Palma de Oro en Cannes, nominada al Oscar— y ‘De tal padre, tal hijo’ —Premio del Jurado en Cannes, Premio del Público en San Sebastián— no ha necesitado cambiar de piel para abordar la ciencia ficción. Ha hecho lo contrario: ha traído el género a su terreno. Las preguntas sobre identidad, pertenencia y exclusión que plantean los humanoides conectan directamente con todo lo que lleva décadas contando. Son criaturas que buscan ser aceptadas sin tener que representar el papel que otros decidieron para ellas. Eso no es ciencia ficción. Eso es la vida.

‘Kakeru’ llegará a los cines españoles de la mano de Vértigo Films, que también distribuirá ‘Look Back’, la próxima película de Koreeda. Lo que deja en Sitges es la certeza de que hay pocas cosas más terroríficas que un padre incapaz de soltar la mano de quien ya se fue. Aunque esa mano sea de silicona.

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