El sello Esto también pasará vuelve a la carga con otro thriller oscuro y violento. ‘Leones en invierno’, dirigida por Albert Pintó y escrita por Juma Fodde, llega a los cines el 22 de octubre con un reparto que quita el hipo y una historia de venganza paterna que no se anda con rodeos.

La premisa tiene músculo. Un policía infiltrado en una red de crimen organizado atropella a una joven y huye para no delatar su tapadera. El padre de la víctima, un antiguo ultra sur con un pasado violento que creía sepultado, decide buscar justicia por su cuenta. Lo que encuentra es una madriguera de corrupción de la que no se sale limpio.
Álvaro Ariza, el productor, lleva tiempo construyendo una línea muy definida: thrillers duros, cercanos al cómic, con vocación internacional. Ahí están ‘Lobo Feroz’, ‘Ya no quedan junglas’ y ‘Tierra de nadie’. ‘Leones en invierno’ encaja en esa familia sin disimulo. La fórmula funciona: trama seca, ambientes sórdidos, personajes que muerden.
Pintó, que ya demostró lo suyo en ‘La casa de papel’ y ‘Sky Rojo’, maneja el pulso del género con soltura. Madrid aparece con sus escenarios más reconocibles —la Plaza Mayor, la Gran Vía— como piezas clave de la trama, pero la acción real transcurre en extrarradios grises, intercambiables con cualquier ciudad. Ese contraste entre la postal y la mugre le sienta bien a la película.
El reparto es un arsenal. Luis Zahera, Roberto Álamo, Inma Cuesta, Jordi Mollà, José Manuel Poga, Ana Wagener. Pero quien se lleva la función es Luis Callejo. Excepcional. Aporta algo que este tipo de películas necesita como el aire: respiros de humor que no rompen la tensión sino que la hacen más llevadera. María Romanillos, en un papel breve, deja una impresión que sobrevive a sus minutos en pantalla.
Hay giros de guion que pillan desprevenido. Personajes que no son lo que aparentan. El mal como atmósfera permanente, no como recurso puntual. La película mantiene el pulso durante sus 110 minutos, aunque se permite algún exceso y una violencia que por momentos parece importada de cinematografías más acostumbradas a ese registro. Es lo único que chirría: no por gratuita, sino por sentirse ajena al contexto.
Lo mejor que hace ‘Leones en invierno’ es dejar que sus personajes evolucionen hacia lugares imprevisibles. No son fichas en un tablero de venganza al uso. Son personas que toman decisiones que ni ellos mismos esperaban, y eso es lo que separa a un thriller competente de uno que se queda en la memoria. Para quien busque suspense turbio con algo de esperanza escondida al fondo, aquí hay película.



