‘Mis muertos tristes’, de Pablo Larraín y Mariana Enriquez, competirá en San Sebastián

El Festival de San Sebastián ha seleccionado ‘Mis muertos tristes’ para la Sección Oficial de su 74ª edición. La miniserie de Pablo Larraín para Netflix, basada en relatos de Mariana Enriquez, se presentará en formato de largometraje antes de llegar al streaming el 24 de septiembre.

Larraín y Enriquez juntos. Solo con esos dos nombres el proyecto ya merecía atención. Que San Sebastián lo haya incluido en su Sección Oficial confirma que ‘Mis muertos tristes’ no es una serie más en el catálogo de Netflix, sino algo que aspira a jugar en otra liga. El festival lleva años abriendo hueco a ficciones serializadas que se presentan como piezas cinematográficas, y esta encaja de lleno en esa tendencia.

La miniserie consta de cuatro episodios y toma como punto de partida el cuento homónimo de Enriquez, pero no se queda ahí. Integra pasajes y personajes de otros relatos suyos: ‘Julie’, ‘Un lugar soleado para gente sombría’ y ‘Cuando hablábamos con los muertos’. El guion lo firman la propia Enriquez, Guillermo Calderón, Anastasia Ayazi y el propio Larraín. Que la autora haya participado en la escritura no es un detalle menor. Sus historias tienen un tono muy específico —terror cotidiano, violencia que brota de lo doméstico, muertos que no se van— y mantener eso en pantalla exige que su voz esté presente desde el guion.

La historia sigue a Ema, una médica recién jubilada que arrastra el duelo por su madre y carga con un don que nadie querría: ve a los muertos. La llegada de su sobrina Julie y el asesinato brutal de tres jóvenes en Piedrabuena, un barrio marcado por la violencia, desatan algo que va más allá del crimen. Los muertos empiezan a tomar las calles. La frontera entre la vida y la muerte se rompe. Y toda la comunidad se ve obligada a enfrentarse a lo que dejó pendiente.

Mercedes Morán encabeza el reparto como Ema. A su lado, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner y Carolina Sánchez Álvarez. Completan el elenco Carlos Portaluppi, Germán de Silva y la actriz chilena Luz Jiménez. Morán y Fonzi al frente de una historia de Enriquez dirigida por Larraín es el tipo de combinación que no necesita muchas más explicaciones.

Detrás de las cámaras, la producción corre a cargo de Fabula, la productora de los hermanos Larraín. Juan de Dios Larraín, Pablo Larraín y Ángela Poblete figuran como productores. La producción ejecutiva es de Álvaro Cabello y Cristián Donoso. La fotografía lleva la firma de Sergio Armstrong, colaborador habitual de Larraín en títulos como ‘El Conde’ o ‘Spencer’. El diseño de producción es de Rodrigo Bazaes.

Lo que plantea ‘Mis muertos tristes’ tiene un territorio muy reconocible para quien haya leído a Enriquez. Sus relatos funcionan porque el horror nunca es solo sobrenatural: siempre hay debajo una capa de violencia social, de clase, de género, que hace que los fantasmas sean casi lo de menos. Trasladar eso a imagen es un reto enorme. Larraín ha demostrado que sabe manejar atmósferas densas y personajes atrapados en sistemas que los superan. Si esas dos sensibilidades se encuentran bien, el resultado puede ser una de las ficciones latinoamericanas más potentes del año.

Primero, San Sebastián. Después, el 24 de septiembre, Netflix. ‘Mis muertos tristes’ llega con todo lo necesario para que no haga falta venderla: el material de Enriquez, la mirada de Larraín y un reparto que no deja margen para la duda.

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