El documental dirigido por María Salgado se estrena el próximo 4 de septiembre y marca un hito en la relación entre las industrias audiovisuales de ambos países. ‘MUDRAS. Bailando hilos invisibles’ es la primera coproducción cinematográfica oficial realizada al amparo del tratado firmado entre España e India.

No es un dato menor. Que dos industrias con tradiciones tan distintas se encuentren por primera vez en un marco oficial de coproducción dice algo sobre hacia dónde mira el cine español. Y que lo hagan a través de un documental sobre danza, memoria y creación artística dice mucho sobre el tipo de proyecto que ha hecho posible ese puente.
La película sigue a Mónica de la Fuente y a su hija Nazaré en un viaje entre España e India. Hace tres décadas, Mónica descubrió las artes escénicas del sur de la India. Ahora es Nazaré quien recorre ese mismo camino para acercarse a esa tradición y crear junto a su madre una nueva obra coreográfica. Una historia de herencia artística que se transmite de generación en generación.
El rodaje se repartió entre Valladolid, Madrid, Barcelona e India. Cuatro localizaciones que dibujan el mapa emocional y geográfico de sus protagonistas. En el lado español, la producción corre a cargo de Atrece Creaciones, Piensan las Manos, Claraboya Films y Sideral. Desde India, ContentFlow Studios, con el productor Bobby Bedi al frente.
El proyecto cuenta además con la participación de RTVE y el respaldo institucional de ambos países: el Ministry of Information and Broadcasting de India, el Ministerio de Industria y Turismo, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Valladolid y Casa de la India. Un entramado de apoyos que refleja el peso simbólico que las dos partes otorgan a esta primera colaboración oficial.
‘MUDRAS’ tuvo su estreno mundial en el Festival de Málaga antes de iniciar su recorrido comercial. Su llegada a salas coincide con la celebración del Año Dual España-India 2026, un marco que refuerza el carácter de acontecimiento más allá de lo estrictamente cinematográfico.
Lo que plantea esta película va más allá del documental de danza al uso. Hay una pregunta de fondo sobre qué ocurre cuando una pasión artística cruza continentes y generaciones, y sobre qué queda de una tradición cuando alguien la hace suya desde el otro lado del mundo. Que ese relato sea, además, el que inaugura la relación de coproducción entre España e India le añade una capa que ningún guion podría haber escrito mejor. El 4 de septiembre, en cines.



